Viernes, 27 de Noviembre de 2020      

DE LA TORRE AUBONE

De la Torre Aubone. Una familia íntimamente ligada a la poesía

Antonio de la Torre, poeta y escritor.
Antonio de la Torre fue un reconocido poeta, con protagonismo en la cultura de la provincia y el país. Nora Aubone fue su incansable compañera de vida y en la vocación literaria. Esta es la historia de ellos y su familia.

“Camino de Colomera, un mi abuelo me llevaba, por caminos blancos de luna, entre las negras montañas”
En la provincia, los de la Torre están asociados al derecho y, sobre todo, a la música y la poesía. Entre esos talentos se dividieron los hijos y nietos de Sebastián de la Torre Cañedo y de Ascensión Mantas Guadix, que llegaron desde España a principios del siglo XX. El mayor de los hijos de ese matrimonio fue el escritor y poeta Antonio de la Torre, quien se casó con Nora Aubone, con quien compartió una gran vocación literaria.

Antonio de la Torre tenía apenas dos años cuando en la década del 1900, su padre, Sebastián de la Torre Cañedo, dejó Moclín, el pueblo granadino en el que vivía la familia. El hombre era agricultor, republicano de la primer República Española y oriundo de Frigiliana, Málaga; aunque después de casarse se fue a Granada. Soñaba con poder darle un mejor porvenir a su mujer, a su hijo y a los que vendrían luego. Por eso viajó a San Juan.

Al llegar a Argentina, Sebastián se instaló en Pocito y trabajó en la finca de un francés, de apellido Adoue. Pasaron unos dos años, y una vez que logró acomodarse y reunir algo de dinero, regresó a España a buscar a su mujer e hijo. Cuando llegó a Moclín el pequeño Antonio, que ya tenía cerca de cinco años, se asustó cuando un hombre lo llamó, al no saber quién era. Fue corriendo a buscar los brazos de su abuela, quien le dijo que no se preocupara, que era su padre que regresaba de América.
La familia de la Torre Mantas. Sentados Sebastián de la Torre y su esposa Ascensión Mantas. Los adolescentes y niños son sus hijos: Antonio, Juan, María Josefina, María Dolores y Sebastián. Todavía no nacía Alfonso. La foto es de principios del siglo XX.

Después de reencontrarse, Sebastián, Ascensión y Antonio se prepararon para viajar a Argentina. Al niño le tomaron una última foto con sus abuelos en Colomera, pueblo granadino cercano a Moclín, y la madre de Ascensión se despidió de la joven con un “hasta la otra vida hija”. Años más tarde, más de una vez, Antonio evocaría ese momento de tanta tristeza en sus poemas, como el de “Camino de Colomera”.

“Evoco nuestra casa, nidal de seis hermanos y una fiel compañera, tus sueños y tus libros”.
Dejando atrás y a miles de kilómetros a sus familiares, los de la Torre desembarcaron en Pocito, en la propiedad del francés con el que ya venía trabajando Sebastián. Esa circunstancia fue crucial para el desarrollo del talento de Antonio. El propietario de la tierra veía en el niño características excepcionales, desde el punto de vista intelectual. Lo animaba a Sebastián a que formara de la mejor manera al pequeño y este estudió en un colegio francés ubicado en la ciudad de San Juan, que tenía como director a un hombre de apellido De Dax.

Aunque Sebastián era un hombre de campo, amaba la lectura. En lugar de utilizar a su hijo para aumentar la fuerza de trabajo, lo motivó a formarse, leer y escribir. Luego de Antonio, que nació en 1904, llegaron otros cinco hijos: Juan, María Josefina, María Dolores, Sebastián y Alfonso, que fue varios años menor que Antonio.

Después de trabajar algunos años para Adoue, Sebastián logró comprar una pequeña propiedad en Carpintería. Cuando crecieron, los hermanos mayores, Antonio y Juan comenzaron a ayudar a su padre en el trabajo en la tierra. A la par, el mayor, Antonio, comenzó a realizar sus primeras publicaciones. El primer libro del escritor fue “Canciones del peregrino”, salió cuando él tenía 18 años y fue editado en Buenos Aires. Eso fue en 1925 y cuatro años después publicaba su segundo libro de versos “Vendimias líricas”, también editado en la capital del país. En esa época viajó a la gran ciudad y allá se puso en contacto con personalidades del ambiente literario y del teatro, como el poeta español Francisco Villaespesa y el pintor de la misma nacionalidad Antonio Álvarez Ruiz.
Poeta y labrador. En esta foto, tomada entre fines de la década del veinte y principios del treinta, sale Antonio de la Torre arando la tierra en la propiedad que la familia tuvo en Pocito.

Estando en Buenos Aires, Antonio recibió la mala noticia de que su padre estaba delicado de salud y regresó rápidamente a San Juan. Acá siguió escribiendo versos en el papel y en la tierra trabajando con el arado, acompañado de su hermano Juan. Entre los dos trataban de suplir el esfuerzo que su padre ya no podía hacer porque tenía afectado el corazón. A pesar de ese problema de salud, Sebastián tuvo una gran satisfacción. Llegó en la década de 1930 a la provincia una compañía española que tenía como artista principal a Marta Fábregas. Esa noche leyeron poesías del joven Antonio y desde el público, sus padres escuchaban emocionados hasta las lágrimas.

Sebastián falleció en 1932, pero quedó inmortalizado en los versos de Antonio, en el libro “Mi padre labrador”. Después de esa pérdida, la familia decidió vender la propiedad y mudarse a la ciudad. Aunque tuvieron diferentes ocupaciones, todos los hermanos de Antonio tuvieron vocación por la escritura, entre ellos sobre todo Juan, que trabajó la tierra como su padre y también fue un reconocido poeta y escritor sanjuanino. Se casó con Elina Ovalles. María Josefina con Orlando de Sanctis. Dolores contrajo matrimonio con el hijo del director del colegio francés en el que estudió su hermano, Alberto De Dax, quien falleció siendo muy joven. Esta hermana ganó el primer premio en un concurso nacional de cuentos. Sebastián se casó con Delia Celani y entre los hijos del matrimonio estuvieron los reconocidos “Hermanos de la Torre”. El menor, Alfonso, fue agrimensor, docente universitario y creador de la Escuela de Caminos de Montaña de la Faculta de Ingeniería de la Universidad Nacional de San Juan. Él se casó con Marina Vazquez. En sus últimos años publicó un libro de cuentos.

“Antes aré y ahora escribo, un poco la vida cambia; la reja, pluma en la gleba, la pluma, reja en el alma”
Antes de irse de Pocito, Antonio trabajó en una cooperativa en ese departamento haciendo la teneduría de libros. Por eso se formó en contabilidad y, luego de rendir, consiguió el título que en ese momento expedía la Corte de Justicia, como contador. Fundó un estudio contable dentro del edificio Romero, donde más tarde se ubicaría uno de sus hijos. En el desempeño de su profesión fue Contador Interventor de la Dirección General de Escuelas (1936); Subcontador de la Provincia (1937), y Contador General de la Provincia, durante parte de la gobernación de Don Juan Maurín (1937). Años después, en 1956, se desempeñó como Director Administrativo del Consejo de Reconstrucción de San Juan.
El casamiento de Antonio de la Torre y Nora Aubone, el 30 de marzo de 1946, en la Iglesia María Auxiliadora.

A la par del estudio contable, Antonio daba clases en la Escuela Industrial y en la Facultad de Ingeniería y escribía para algunos periódicos de Capital Federal, como en la revista "Nosotros", "El Mundo Argentino", "Caras y Caretas", entre otros. También publicaba en "El Mercurio" de Chile; en "El Nacional" de Caracas; en Montevideo; en "Granada Gráfica" de España y en los diarios cuyanos y locales. Además, comenzó a militar dentro de la Unión Cívica Radical, cuando esta se divide en la década del cincuenta se alineó con la UCR del Pueblo.

“Ama la tierra fértil y ama la cumbre, aquello que por alto me enamora; ésta que veis aquí, ésta es mi Nora”
Mucho tiempo, y una gran fuerza de voluntad, dedicó Antonio a su trabajo, sus versos y publicaciones y casi tenía 40 años cuando conoció a quien se convertiría en su gran amor y compañera, Nora Aubone. Se cruzaron en el casamiento de la hermana de Antonio, María Josefina, que se casó con Orlando de Sanctis Aubone. Esa noche el le dijo a Nora “qué lástima, si yo no fuera tan viejo, o usted no tan joven, me enamoraba de usted”. Nora contó años después “para mí fue un deslumbramiento conocer a ese hombre, de temperamento atrayente y bondadoso. Para Antonio, seguramente, fue encontrar, en mitad del camino, una racha de viento fresco”.

Después de ese día no se vieron por un tiempo. Se reencontraron después del terremoto de 1944. Como se quedaron sin casa, Antonio vivía junto a su hermano en el Gran Hotel, sobre calle Mitre y justo en frente estaba la casa paterna de Nora. Su veradero nombre era Lilia Elba, era hija de Gonzalo Aubone, viñatero y bodeguero y de Julia Arancibia y tuvo doce hermanos: Everto, Mario, Violeta, Gonzalo, Orlando, Reyna, Eduardo, Walter, Flor Marina, Julia, Roberto y Alberto. Antonio y Nora se casaron el 30 de marzo de 1946, cuando ella tenía 21 y él 42 años.
En la biblioteca de la casa de la familia. El lugar donde compartían como familia los de la Torre Aubone. Antonio de la Torre, Nora, Antonio hijo, Enrique, Graciela y Elena.

Un año después de casados, Nora y Antonio tuvieron su primer hijo, Antonio. Después llegaron Enrique, Graciela y Elena. Los cuatro crecieron viendo con total naturalidad la actividad creativa que compartían sus padres. A veces pasaban horas en el escritorio de la casa, mientras Antonio pensaba los más exquisitos versos, Nora los escribía a máquina. Sabían los hijos que ese momento era prácticamente inmaculado de ruidos y, para la inspiración, los dejaban en silencio. Además, el propio Antonio les transmitía su gusto por la poesía. Les hacía leer sus versos y les pedía opinón y cada vez que alguno de los hermanos preguntaba por algo, lo enviaba a buscar en el diccionario o alguna enciclopedia, para incentivar el interés por el conocimiento.

“Disimulo la ternura, como el racimo la parra; la alcurnia de mi canción, por varonil me delata”.
Cuando sus dos hijos mayores eran ya adolescentes, Antonio fue candidato a Diputado Nacional por la Unión Cívica Radical. Antes de eso, le tocó presidir el primer congreso de educación organizado por la Unión Cívica Radical. Ese antecedente contribuyó para que en 1963, Arturo Ilia lo designara en el cargo de subsecretario de Cultura de la Nación. Desde ese rol, fundó la biblioteca "Domingo Faustino Sarmiento", en la Isla Decepción de la Antártida Argentina. Esta se convirtió en la biblioteca más austral del continente americano. Además, en 1966 creó el Instituto de Cultura Argentina, donde dictaron conferencias Jorge Luis Borges, el Dr. Bernardo Houssay y el Dr. Carlos Alberto Erro. Unos años antes de asumir como subsecretario de Cultura, trabajó en la creación de la filial sanjuanina de SADE (Sociedad Argentina de Escritores), él fue el primer presidente de la institución en la provincia. Aparte, integró la Academia Argentina de Letras como miembro correspondiente, solo por nombrar una de las tantas instituciones dedicadas a la historia y a la cultura que integró.
Antonio de la Torre en la inauguración de la Biblioteca Domingo Faustino Sarmiento en la Antártida, en febrero de 1965.

Antonio se desenvolvió como subsecretario de Cultura de la Nación hasta que Illia fue derrocado, en 1966. En esa época la familia de la Torre Aubone vivió en Buenos Aires. El día del golpe, el mayor de los hermanos volvía de la Universidad de Buenos Aires, donde había comenzado a estudiar abogacía. Por lo que comentaban, ya sabía que la democracia había sido interrumpida. Llegó a donde vivía con sus padres y hermanos, se dispuso a ir a la casa de gobierno para buscar a su padre, pero Nora le pidió que se quedara y le dijo que su deber como hijo mayor era cuidar de ellos hasta que eso pasara.

En 1975 Antonio de la Torre cumplió las Bodas de Oro con la poesía y ese año publicó su último libro: “Los Pasos de la Tarde”. Falleció un año más tarde, cuando acababa de llegar a Mar del Plata para tomar unos días de vacaciones con su familia. Hasta entonces su obra literaria fue: Canciones de Peregrino (1925); Vendimias Líricas (1929); Gleba (1937), La Tierra Encendida (1939); Coplas (1941); Mi Padre Labrador (1945); San Juan, Voz de la Tierra y el Hombre (1952); Rama Nueva (1953); Manual de Redacción (1955) con dos reediciones posteriores de 1960 y 1975, actualizadas; Humanismo yTécnica (1958); Alfredo Bufano (1962); España Enigmática (1964); La Rama en el Tiempo (1966); Del Zonda al Aconquija (1966); El Mundo Mágico de los Andes (1969); Los Pasos de la Tarde (1975). También como obras póstumas, El Regalo (1976) e Itinerario Poético Cuyano (1980). En el 2016 su familia publicó un libro que reúne toda su obra poética.

“Siento la eternidad de este cariño, que irá multiplicándose en la vida, a través de los siglos.”

De los hijos de Nora y Antonio:
Los de la Torre Aubone. Antonio de la Torre junto a su mujer, Nora, y sus hijos: Enrique, Antonio, Elena y Graciela, en la época en que vivieron en Buenos Aires.

»Antonio es abogado y se casó con María Hortencia Videla. Ellos son padres de Antonio, abogado; Diego, médico cirujano; Mariana, abogada; María Hortencia, contadora; y Arturo, médico cirujano.

»Enrique es abogado y fue juez Correcional hasta su jubilación. Se casó con Silvia Cristina de Stéfano y tuvieron cuatro hijos: María Soledad, arquitecta; Sebastián, abogado (fallecido); Enrique, odontólogo y María Silvia, abogada.

»Graciela es profesora de Letras, Lengua y Literatura y se casó con Carlos de Stéfano, abogado, ex magistrado, fallecido. Ellos fueron padres de Leonardo, Licenciado en Comercio Exterior; Verónica, psicóloga, y Federico, abogado.

»Elena es abogada y jueza del Noveno Juzgado Civil. Se casó con el Ing. Rodolfo Carlos Yanzón y son padres de Rodolfo, abogado; Andrés, médico psiquiatra y Alejandro, médico cirujano; ambos ejercen su profesión en Buenos Aires.

Antonio de la Torre en una reunión de la Academia Argentina de Letras, en 1948, junto a José Oría (izquierda) y Luis Alfonso (derecha).
Antonio de la Torre, a la derecha en la foto, junto a Jorge Luis Borges en una conferencia en la Sociedad Argentina de Escritores.
Antonio de la Torre con el poeta Enrique Banchs.
Antonio de la Torre junto a Victoria Ocampo y Alfredo de la Guarda.
Antonio de la Torre en su despacho como subsecretario de Cultura de la Nación (1963-1966), en Buenos Aires.
Antonio de la Torre dando un discurso como subsecretario de Cultura de la Nación (1963-1966), junto al entonces ministro de Educación y Justicia, Carlos Alconada Arambrurú.
Nora Aubone de de la Torre junto a sus hijos Elena, Antonio y Enrique, en el homenaje que le rindieron al autor en 2016. En la foto falta la tercera hija, Graciela.
La tercera hija de Antonio de la Torre y Nora Aubone, Graciela, la segunda de izquierda a derecha, junto a Silvia Yafar, Analía Millás y su hija Verónica De Stéfano de la Torre.
Homenaje a Antonio de la Torre: Raúl Plana, Enrique de la Torre y su esposa Silvia de Stéfano, Sebastián de la Torre, Nora Aubone de de la Torre, Elena y Paz de la Torre.
En un homenaje a Antonio de la Torre, sus nietas Soledad, Hortensia y María Silvia de la Torre junto a Elvira Nesman. La foto es de 2016.
Algunos de los bisnietos del poeta Antonio de la Torre: Paz de la Torre, Ignacio Rossi, Sebastián de la Torre y Juan Francisco Rossi.



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