Martes, 27 de Junio de 2017      

Mario Pérez: "El arte me salvó, si no estaría con un chaleco de fuerza"

Para el pintor, San Juan es su lugar en el mundo, a pesar de la falta de reconocimiento que siente por parte de gente de la cultura local.

Mario Pérez, pintor sanjuanino.
Hace diez años que las obras del sanjuanino Mario Pérez cotizan a nivel internacional en las principales galerías. Libros, catálogos, diarios y revistas dedicadas al mundo del arte apilados en su atelier de Rivadavia atestiguan la importancia que adquirió su carrera. Sin embargo, el pintor reconoce que sufre una especie de “amnesia” con respecto a estos logros, que le ayuda vivir y caminar cotidianamente por San Juan.

Más crítico, Pérez siente que a pesar de ser un referente para la cultura local, nunca es consultado ni por sus colegas ni por autoridades del área dentro de la Universidad Nacional de San Juan. Se compara con Buenaventura Luna, ya que su obra fue valorada luego que murió.
“Acá me miran no mal, sino que no valoran mi obra”, sentencia, pero sueña con crear un museo con su obra en la provincia.

— Adiez años de cotizar en galerías internacionales ¿cómo ves hoy tu carrera?
— Cuando me pongo frío, miro que hacediez años que estoy en una carrera internacional…. El 22 de septiembre tengo una muestra individual en la galería Zurbarán de Buenos Aires; en octubre una en Londres; y en noviembre estoy en una feria internacional en Canadá y otra en Berlín, adonde viajo. Pero esto no lo sabe nadie. Si miro cuántos artistas están reconocidos en Estados Unidos, son muy pocos. Y acá me miran no mal, sino que no valoran mi obra.

— ¿Te duele esa falta de reconocimiento aquí?
— Hay gente puntual que debería saber. Gente de la Universidad, de la Cultura deberían saber de mi obra. Porque soy un referente y deberían interesarse más. Creo que es una obligación. Estoy apuntado a crear un museo con obra propia y obra adquirida, acá en San Juan, que lleve mi nombre. Si soy honesto y hablando con frialdad, no hay en Cuyo un artista que haya roto tantas fronteras. Pero bueno, siempre evalúan tu carrera cuando te vas…

— ¿Alguna vez te planteaste cambiar las características de tu obra con tal de entrar en otros mercados?
— Hace un tiempo estaba más expectante de las vanguardias. Ahora, será el viejazo, no me importa nada. Sí estoy atento a mis modificaciones. A mi forma de mirar, y eso hace que cambie un rasgo, una elevación. Soy un pintor figurativo y encuadrado dentro de lo que es el realismo mágico, dicen. Tampoco me lo cuestiono. No me importa. Y las señales van llegando cada vez más fuertes. Por qué cambiar si estoy bien, la obra gusta, hay cada vez más proyectos.

— ¿Te da miedo repetirte?
— Hay gente que se apega a las modas y se vuelven unos buscones. Esperando que alguna vez la van a pegar. Se vuelven como el Quini Seis. Las vanguardias confunden. En la vida me gusta moverme y mi pintura se mueve. Es clásica, no; es moderna, no; es impresionista, no. Mis últimos temas tienen que ver con un hombre del siglo XXI, informado; sin embargo vuelvo a mis primeros temas, y juego o mezclo. Hay gente que dice que me repito y sí, lo hago y a conciencia. Me encanta volver a refrescar mi mente con aquellas sensaciones juveniles, con aquella mirada. No le rindo pleitesía a nadie. Sí me duele ser un referente y que no lo sepan. Uno piensa en grandes maestros, como Buenaventura Luna, quién en Jáchal no lo conoce ahora o afuera, pero andá saber las manos que necesitaba y nadie se las dio. Y ahora es el gran poeta.
— ¿Cuánto hay de azar y cuanto de trabajo en tus logros?
— Al principio de mi carrera pensaba que Dios atendía en Buenos Aires, pero como una lupa, me concentré en encontrarme a mí mismo. Me puse a pintar y me salvé, si no estaría ahora con un chaleco de fuerza. El arte más que nada me salvó.
Estoy contenido, me siento un agraciado por la vida. Esa inconciencia me hizo no tener en cuenta un montón de cosas. Empecé a ganar premios. Pero no tomaba conciencia, lo que miraba era el dinero del premio, porque me ayudaba a comprar materiales, a vivir mejor. Hasta que el hombre que empieza a manejar la obra, Miguel Kegayoglu, que confió en mí y tuvo fe en mí, creía que Dios atendía en Nueva York (risas) y allá me llevó hace más de doce años. Por eso, el nombre de Pérez está entre los tres o cuatro artistas argentinos en el exterior…. No me gusta enrostrarle a otro lo que soy. Vengo del barrio, estuve del otro lado.

— A pesar de los años, seguís siendo el niño que miraba el mundo desde el techo de tu casa en Rawson.
— Sí, es cierto. Es la mirada desde el barrio Capitán Lazo, que es donde empieza este germen. Pero con una conciencia de ser polvo de estrellas, mi mirada ha sido cósmica. Tuve ese don. Siempre tuve esa mirada universal. Creo que esa fue mi llave para entrar en los mercados internacionales. Vendo en Colombia, en Europa, en Estados Unidos, en Rusia. Es como que toco elevadas notas. Muy adentro, la pintura me calma existencialmente.

COMO SE TASA UNA OBRA

Para definir el precio con que una pintura saldrá a remate en las principales casas dedicadas a la venta de obras de arte, como Christie’s y Sotheby’s, se tienen en cuenta varios ítems dentro de la carrera del artista: trayectoria, cantidad de exposiciones y lugares donde expuso y críticas de grandes referentes en el mundo del arte, entre otros.
El piso se establece en base a puntos y cada punto representa 1cm2 de obra.
De acuerdo con esta normativa internacional, las obras de Mario Pérez cotizan a 50 dólares el punto. Sin embargo, “Noche de primavera en el Francis Park”, un óleo de 100x80 cm pintado en 1996, fue la pintura que le dio al sanjuanino su mejor cotización hasta ahora en un remate de Christie’s: se vendió a 78 dólares el punto.

Nota publicada el 28 de agosto de 2008.

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