Lunes, 27 de Enero de 2020      

Vicky Balanza: "Ser bailarín es como ser un deportista de alto rendimiento"

La bailarina Victoria Balanza fue entrevistada por Juan Carlos Bataller en el ciclo "Qué hiciste con tu vida" en noviembre de 2017

Por:
Juan Carlos Bataller

Video de la entrevista realizada a Victoria Balanza por Juan Carlos Bataller en el ciclo Que hiciste con tu vida en noviembre de 2017

Vicky Balanza unto a Hernán Piquín, en una escena de la Gala Patria del 25 de Mayo de 2017, en el Teatro del Bicentenario
-Victoria Balanza, toda una carrera y de vuelta en San Juan
-Sí, de vuelta en San Juan, en mis pagos; muy feliz.

-Contame un poco cómo comienza esta pasión tuya por la danza
-Empieza cuando era muy chiquitita. A los 8 años empecé a estudiar en Studio Uno. En ese momento se trasmitía los domingos un programa que pasaba funciones del teatro Colón. Un domingo fue de ballet y yo le dije a mi mamá "quiero ir, quiero hacer eso, me encanta". Y así empecé y no lo deje nunca más.

-¿Por qué la danza siempre fue un ámbito reservado a las mujeres, con pocos hombres?
-Creo que tiene que ver mucho con la delicadeza del arte, la sensibilidad que caracteriza más la mujer pero no significa que el hombre no lo tenga. El hombre le da al ballet el condimento masculino; la masculinidad arriba de escena es el complemento.

Vicky Balanza en el Senado de la Nación junto a su madre, donde recibió una distinción por su trayectoria.
¿Cómo fue tu niñez?
-Fue una niñez muy hermosa rodeada de primos, familia. Como te digo, desde los 8 años empecé a estudiar ballet y para mí eso ya se transformó, primero, en un juego y después me empezó a gustar cada vez más, Fue mi pasión y se transformó en mi carrera.

-¿Desde cuándo tenés registros en tu memoria?
-Tengo un recuerdo, no sé cuántos años habré tenido, de estar en mi jardín con mi perro al que amaba, subida a caballo de ese perro. Creo que ese es mi primer recuerdo. Cuatro años debo habré tenido.

-Hablame de tus padres
-A mi padre no lo conocí. Falleció antes de que yo naciera. Mi mamá, una mujer muy fuerte, se ocupó de mí y de mi hermano. Tengo un hermano 11 años más grande que yo, Carlos. Mi madre nos dio la vida en todo sentido.

-¿A qué se dedicaba tu papá?
-Mi papá era aviador. Se conoció con mi mamá en Londres y allá se casaron y se volvieron a San Juan.

-¿Y qué historias te contaban de tu padre?
-Era un aventurero y yo creo que heredé eso de él. Entregarme a la aventura de la vida.

-¿La que ponía la cuota de realidad era tu mamá?
-Mi mamá es bastante bohemia también. Ella fue la que me impulsó a seguir con mi carrera, la que me apoyó para que lo que era un sueño en un principio, se transformara en realidad.

-¿Dónde hiciste la escuela primaria?
-En La Inmaculada y en el secundario, a la Normal Sarmiento.

-¿Tenés amigos de esa época?
-Sí, tengo amigos que conservo.

-¿Acá con quién comenzaste a estudiar danza?
-Comencé a estudiar con Alejandra Lloveras y Celina Castro en el Studio Uno. Ahí fue mi comienzo y ahí hice todo mi estudio hasta que me fui.

-¿Fuiste una chica que podía tener vida normal o ya estabas totalmente dedicada a la danza?
-No era muy normal. Lo que pasa es que esta es una carrera que empieza desde muy chica y es una profesión muy corta. Empieza a muy poca edad y termina siendo joven. Entonces dejás de ir a los cumpleaños de 15, de salir a bailar, dejás de ir a reuniones porque al otro día tenés que entrenar o porque tenés un espectáculo o una competencia. Entonces sí, la vida empieza a cambiar desde muy chico cuando te avocás a esto.

-Incluso me imagino que entre un zapato de fiesta y un zapato de punta elegías la punta.
-Sí, la zapatilla de danza.

-¿Y eras monotemática en este tema o te interesabas en otras cosas?
-Era muy apasionada; lo soy.

-¿Es la forma de llegar o hay otra?
-Es la única forma que yo conozco. Seguramente hay otras maneras pero con la gente con la que yo me he rodeado, con mis compañeros de las distintas compañías que estuve, te aseguro que han tenido un poco la vida que yo tuve. Desde muy chicos han sido muy apasionados y muy aguerridos a querer ser y a pelear por esto, que no es fácil.

-De esto depende todo, no solo de las condiciones naturales sino de no tener un gramo más de peso, cuidarte en las comidas, hacer permanentemente ejercicios.
-Ser bailarín es como ser un deportista de alto rendimiento. El bailarín no es solo bailarín arriba de escena sino también cuando bajás. Tenés que cuidar la alimentación, lo que no significa dejar de comer sino tener un cuidado balanceado de tu alimentación porque tu desgaste físico es mucho. Tenés que llevar una vida acorde a tu profesión.

-O sea que no has tenido una niñez, ni una juventud como una chica común que no se dedicó a la danza.
-No.

-¿Lo extrañás?
-No. yo estoy muy feliz con lo que hice.

-Y un día te fuiste de San Juan...
-Tuve dos intentos. A los 15 años me dieron una beca para irme a Francia y ahí me fui por dos meses. Volví y me quedé ese año en Buenos Aires donde intenté entrar a la escuela del Colón. Rendí tres o cuatros veces y no quedé por lo que decidí volver y a los 19 años recién es mi partida.

-¿Y cómo hacías para sostenerte? ¿Trabajabas al mismo tiempo o nunca trabajaste en otra cosa?
-Tenía una pasantía y a la vez estudiaba en la facultad el primer periodo, terminé el secundario y empecé a estudiar en la facultad.

-¿Qué estudiabas?
-Publicidad y propaganda. Claramente en San Juan no tenía ninguna posibilidad real de trabajar como bailarina profesional. Y por supuesto que los padres se preocupan porque se preguntan qué vas hacer de tu vida. Y yo quería bailar.

-Es una apuesta a todo o nada, como un jugador de futbol. Si te va bien vas a conocer mundo, vas a vivir muy bien, pero en el camino quedan muchos...
-Que nadie te lo asegura tampoco pero es una apuesta. Si a uno realmente le apasiona lo que hace, cualquier cosa a la que se dedique, si sos un apasionado, lo que menos pensás es en la fama o en el dinero o en los viajes. Creo que eso viene como añadidura. Para mí todo eso fue un regalo, que me pagaran por hacer lo que yo amaba, conocer el mundo haciendo lo que amaba o compartir el escenario con bailarines que admiraba profundamente.

-Igual que uno tiene referentes, creo que para poder ser una gran bailarina tenés que hablar mañana, tarde y noche de danza.
-Sí, pero también tenés que tener un momento de despejarte porque si no se trasforma en una obsesión y tampoco es bueno.

-¿Cuáles eran esos momentos? ¿Qué hacías?
-A mí me encantaba juntarme con mis amigos que no tenían nada que ver con el ámbito de la danza o si. Pero en otro espacio en el que no se hablara de danza, salir a divertirnos, hacer otras actividades o entrenamientos físicos.

-¿Y un día entraste a la escuela del Colón...?
-Es curioso, a la escuela del Colón no entré nunca. Me bocharon todas las veces. En el primer examen que di, pasaba las primeras etapas pero en la final no quedaba. Así fueron cuatro veces pero bueno, una es insistidora y hay que seguir adelante, el sueño no se termina con un no ni con que te cierren una puerta.

-¿Y dónde estudiaste?
-Volví después de haber estado ese año con Estela Erman, que fue una maestra que a mí me guío bastante, y seguí estudiando acá. A los 19 años me presento en un concurso y estaba de jurado Silvia Bazilis. Gané y ella me preguntó: “¿Qué querés hacer? Vos tendrías que estar trabajando ya profesionalmente”. Yo le dije que era mi sueño poder hacerlo y ella me organizó una semana para que me vieran directores de distintas compañías.

La influencia de Julio Boca
-¿O sea que entraste directamente a una compañía?
-Sí. Audicioné en la compañía de Maximiliano Guerra, en el San Martín y en la compañía de Julio Bocca. Fue una semana intensa y me ofrecieron contrato en la compañía de Maxi y en la de Julio.

-¿Y con quién fuiste?
-Yo decidí quedarme en la compañía de Julio Bocca:

-¿Cómo es Julio Boca? ¿Tenías contacto permanente con él?
-Sí, cuando nos íbamos de gira, las 24 horas del día. Fue alguien que marcó mucho mi carrera a nivel profesional, fue lo mejor que me pasó.

-La danza empieza a ser popular en Argentina gracias a Julio Bocca.
-Exactamente. Yo he tenido posibilidad de ir a bailar a Alaska, un lugar inhóspito, donde te preguntas quién va a venir a ver ballet acá y te encontrás con un estadio repleto

-¿Julio ahora vive en Uruguay?
-Está como director de la compañía del Sodre en Uruguay, una compañía que hace seis años estaba en la nada y él la sacó a flote. Hoy es una de las mejores compañías del mundo.

-¿Cuál es la diferencia entre Julio y Maximiliano Guerra?
-Son dos bailarines muy distintos y sus carreras fueron diferentes Maxi hizo su carrera en Italia, en la escala de Milán. Fue primer bailarín allá. Julio decidió quedarse en los Estados Unidos donde era estrella en el American y él hizo su carrera allá y se quedó, amén de que armó su compañía en Argentina con la que giraba por el mundo.

-¿Qué bailarina fue referente en la Argentina?
-Paloma Herrera es una referente de toda la vida, con 15 años de carrera en todo el mundo. En Estados Unidos es una referente. Eleonora Cassano.

-Por ahí algunas de las bailarinas, independientemente de su calidad, logra un perfil popular y entra masivamente en el público...
-Hernán Piquín es uno de los que hoy es popular. En su momento, cuando yo lo conocí, era un bailarín reconocido afuera pero acá en Argentina no se lo conocía. Con el Bailando se hizo muy famoso.

-Otro caso es Jorge Donn, que nos maravilló en la película "Los unos y los otros" con El bolero de Ravel.
-Es cierto

-De acuerdo a tu experiencia ¿qué pueden pretender en Buenos Aires los egresados de las academias sanjuaninas?
-Lo que quieran. En San Juan hay grandes artistas y hay muy buenos maestros. El alumno tiene que decidir qué quiere hacer con esto que está aprendiendo, con su danza y tiene las mismas posibilidades que tiene cualquier persona en Buenos Aires. Es difícil porque estamos en una provincia y quizás no tenemos el acceso directo a la escuela del Colón, pero no hay nada que no se pueda lograr.

-¿Algún día el teatro del Bicentenario tendrá su propia escuela?
-Sería un gran sueño.

-¿Cuántos países has conocido por la danza?
-Muchos, gracias a la danza conocí más de los que me imaginé. Algunos que ni me hubiese imaginado, como ir a España, Italia, Londres, Egipto, Arabia, Turquía, Estados Unidos, Centroamérica.

-¿Y cuál era tu papel dentro de la compañía?
-Éramos 16, muy pocos, y la compañía se caracterizaba por no tener roles. No había ni primera bailarina ni solistas, no había cargos, estábamos todas en el mismo nivel. Eso es excelente porque era una gran posibilidad. Cada vez que venía un coreógrafo no tenía el dedo marcado en tal persona que tiene que hacer tal rol. Él podía elegir a cualquiera de los bailarines para el rol protagónico. Eso era buenísimo, por un lado, y por otro lado, como éramos tan pocos, todos teníamos que aprender absolutamente todo los roles, todas las coreografías. En cualquier momento pasaba que Julio decía "bueno hoy tal rol lo vas hacer vos" y uno tenía que estar preparado para eso.

-Vos hablas de Julio como de un líder indiscutido ¿Lo que él decía se hacía o había discusiones?
- No, lo que él decía se hacía. Un gran director.

-¿Cómo es la mente de una bailarina de ese nivel? Porque me imagino que te acostarías de noche y se llenaría de música, de pasos, tu cabecita.
-Sí, costaba desconectarse después de una función. Pasa como en un partido de futbol, imagino que quedás con la adrenalina muy alta. Por eso la idea cuando terminaba la función era ir a comer, relajarse, hablar y pensar en otra cosa, porque al otro día a las 9 había que agarrarse de la barra nuevamente y empezar con todo el ritmo. Y, sí, hay un momento que uno tiene que desconectar y te aseguro que en el momento que apoyás la cabeza en la almohada, te desmayás porque es mucho el desgaste.

-Es un mundo desconocido para mí, por eso te hago algunas preguntas que pueden parecer hasta tontas, pero a veces, cuando veo a músicos formados que toman un papel donde está escrita la música y la pueden leer como si la tuvieran escuchando, me imagino que algo parecido pasa con los pasos de baile.
-Es así. A veces me decían que no podían creer cómo podía memorizar tantos pasos o una obra. Igual que pasa con el músico, al bailarín los pasos le son absolutamente familiares, forman parte de tu cotidianidad. Entonces memorizar una coreografía de una hora no es tanto. Tiene mucho que ver con el vínculo con la música, uno ya asocia esa música al paso, al ejercicio o a la coreografía que tenga que hacer.

-Pero para bailar también se necesita confiar en la otra parte, un paso en falso y es un desastre.
-Sí.

-¿Tuviste algún problema de ese tipo?
- Sí los he tenido, no de olvidarme de la coreografía, pero sí que sucediera algo en escena y que había que resolverlo. Pero la experiencia te va dando eso. Y si se produce un error, tratamos que el público no lo note como un error. Ahí está también la complicidad entre nosotros dentro de la escena.

-De todas formas, tus compañeros que están atrás de bambalinas se dan cuenta.
-Sí, ellos se dan cuenta y seguro después van hacer el comentario o el chiste.

-Llegó un momento que fuiste conocida, te hicieron notas en distintos medios
-Fue rarísimo para mí. Como te digo, para mí la danza o mi carrera nunca fue apuntada a eso, ni a la fama o a tener un nombre. Siempre fue un placer personal, porque amaba lo que hacía. Entonces, cuando llegó este periodo, sobre todo en la época de Julio y en el Teatro San Martin, cuando un periodista decía llamemos a Victoria Balanza para hacerle una nota o una entrevista en el diario o en la tele, a mí me parecía raro. De hecho me preguntaba de qué les voy hablar.

-Veo que llegás a determinada edad soltera ¿Le entregaste todo a la danza?
-Estuve en pareja durante 9 años, conviviendo. Bueno, no es fácil ser pareja de bailarín, hay mucha pasión, hay horarios distintos a los normales, son fines de semana o un mes de temporada que no se termina porque sigue con la próxima temporada... Es difícil.

-Salvo que los dos sean bailarines
-Salvo que los dos sean bailarines, exactamente. Y ese no fue mi caso.

-Imagino que vos estás bailando en plena temporada y tu pareja es un ingeniero que trabaja en una obra y se va a las 7 a trabajar...
-Sí y vos te vas a las 9 y volvés a las 15 y te volvés ir a las 17 y no volvés hasta las 23:30. Poco es el tiempo que te queda. Y si estás de gira, te vas y tui departamento pasa a ser una especie de depósito donde dejás la ropa de invierno y te llevás la de verano. No ha sido fácil pero para mí ha sido una vida linda.

-Dicen los que han estado afuera que cuando uno vuelve ya no es el mismo. Cuando estás afuera extrañas y es como que te cuesta ubicarte acá, o volvés y extrañas también lo que dejaste. ¿Cuál fue tu experiencia?
- La verdad es que mi experiencia ha sido muy buena. Volví y encontré un San Juan distinto, mejor, con cambios buenos, positivos. El hecho que exista el teatro del Bicentenario, que es un lujo tener un lugar así, o el auditorio.

- Agregale el museo de Bellas Artes. Hay pocas ciudades que tengan lo que tiene esta provincia.
-Sin duda y creo que se lo está empezando a valorar, la gente está empezando a ir a los espectáculos. Este teatro no tiene nada que envidiarle a un teatro del primer mundo. Tenemos que estar realmente muy orgullosos por lo que tenemos.

-¿Se hace diferencia económica con la danza?
-No sé. Creo que la profesión del bailarín no está bien paga. Si yo tuviese que compararla, te lo comparo con la profesión de un futbolista. Es al mismo nivel de exigencia y el bailarín tiene la vida útil de un futbolista, tiene esos mismos años de trabajo, tiene el mismo compromiso físico, las mismas lesiones, el mismo rendimiento. Si es por bien pago debería estar pago como un futbolista.

-Pero un futbolista con 10 años ya sale hecho para toda la vida... ¿El bailarín puede vivir algunos años sin trabajar?
-No.

-¿Cuando tengas un hijo vas a querer que baile también?
-Me gustaría que fuera un apasionado por lo que quiera y yo voy a apoyarlo en lo que decida ser. No sé si será danza pero si tiene una pasión la voy apoyar.

A modo de resumen
-¿Estas contenta con lo que ha sido tu vida?
-Estoy muy contenta

-¿No te falta nada o te quedó algo pendiente?
-Creo que a nivel profesional me siento muy realizada, he hecho más de lo que me imaginaba hacer y he logrado cosas por encima de los sueños que yo tenía. Me siento muy feliz con la carrera que hice y creo que hoy en el lugar en el que me toca estar, tengo muchas ganas de volcar todo lo que tengo, todo lo que traje, todo el conocimiento y la experiencia que tuve, en estas nuevas generaciones.

-Eso en lo profesional y en lo personal ¿estás contentas con tu vida?
-Sí, estoy contenta. Creo que todavía hay cosas que se pueden cumplir ¿por qué no tener una familia?

-A lo mejor el nombre Victoria Balanza ya es muy grande y los muchachos jóvenes no se animan acercarse
-No, no creo.

- ¿Hubo algún libro o alguna película que te marcaran?
-No, a mí me pasa que no soy muy fanática de nada en realidad. He visto un montón de películas que me encantaron “Amelie”, “Comer, rezar y amar” el libro, “Hombres de Honor”. Te puedo decir que son todas películas de gente valiente que ha salido adelante y que ha peleado o luchado por lo que quiso.

-¿Cuál sería la canción con la que despedirías tu participación en el programa?
-A mí hay un autor que hoy me gusta mucho: Abel Pintos.

-¿Un cantante de música popular?
-Sí

-Yo pensé que me ibas a decir Beethoven, Bach. No, Abel Pintos.
-Es un cantante que a mí me gusta mucho y me parece que trasmite mucho en escena. Es un artista muy completo.

-¿Y cuál sería la canción?
-Cualquiera de él está bien.

El perfil psicografológico de Vicky Balanza. Por Elizabeth Martínez Grafoanalista
La Sra. Victoria Balanza presenta las siguientes características psicografológicas:
* Se observa una dualidad entre las características de personalidad que ella consideraría poseer y las que en realidad son inherentes a la misma. Entre ellas cabe mencionar que tiende a mostrarse como una persona ordenada, clara, independiente que busca la perfección de cada movimiento. Sin embargo, posee características mucho más positivas, de las que posiblemente ella no es consciente, aún. Por lo cual se sugiere ahondar en las mismas, ya que el resultado sería muy alentador a nivel personal.

* Se trata de una persona que se consideraría estable, inmutable ante las distintas situaciones de su vida. Sin embargo, es una persona aguerrida, que manifestaría entusiasmo, fuerza de carácter, tendencia a concretar sus metas dada su dedicación.

* Se manifiesta sobrevaloración de su faceta laboral por sobre la personal, la exposición de esta última quedaría reducida únicamente a aquellos espacios sociales donde se siente ciertamente cómoda.

* El margen izquierdo pequeño denotaría tendencia a recordar el pasado, posiblemente existan situaciones del mismo que le cuesta dejar atrás. Aun a pesar de esto, se observa facilidad en la concreción de sus metas o proyectos.

* Se detectan rasgos de importante autovaloración, lo cual le permitiría obtener con mayor facilidad sus logros.

Elizabeth Martinez

Vicky Balanza en el momento de ser entrevistada por Juan Carlos Bataller
Cómo la vi
Imaginar a Vicky sin la danza es como pensar un día sin sol o un pez sin agua. Nació para la danza y a ella le dedicó su vida. Es en ese mundo donde alcanza sus notas más altas.

Puede hablar de viajes, escenarios, aplausos, entrevistas, camarines, dolores y alegrías. Es allí donde todo encuentra sentido y explica sus esfuerzos y justifica exilios y hasta deposita sus esperanzas. No es poco: ha construido su propio territorio. Y allí reina Vicky Balanza.

JCB


Vicky Balanza junto a unos primos, disfrazados para un carnaval
Vicky Balanza con su hermano Carlos Balanza y su mamá Yiya Collado
Vicky Balanza en el Teatro San Martín, obra: Novena Sinfonía, coreografía y dirección: Mauricio Wainrot, junto a Benjamin Parada
Vicky Balanza en el personaje de María, en la obra “Cruz y Ficción”, que interpretó junto a Julio Bocca y que fue la despedida en los escenarios del bailarí


Nota publicada en La Pericana el viernes 27 de julio de 2018 en su edición Nº 118



El 27 de enero de 1948 nace en Letonia el bailarín, coreógrafo y actor Mikhail Nikolaievich Baryshnikov. Reconocido como uno de los mejores bailarines de todos los tiempos.
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