Sábado, 25 de Enero de 2020      

Jorge Escobar: El más claro exponente de una época

Por:
Juan Carlos Bataller

Video de la entrevista realizada a Jorge Alberto Escobar, por Juan Carlos Bataller, en el ciclo Qué hiciste con tu vida, en noviembre de 2017

Jorge Escobar fue entrevistado por Juan Carlos Bataller en noviembre de 2017 para el ciclo Qué hiciste con tu vida.
-Hablame de tu familia... ¿tu padre era tucumano?
-Accidentalmente nació en Tucumán. Mi abuelo y mi abuela venían como inmigrantes de España, recalaron en Tucumán y después siguieron y llegaron a San Juan.

-¿Tu madre sí era sanjuanina?
-Sí, eran más criollos los abuelos maternos Gómez. Nacieron en San Juan todos los hermanos menos uno, el último nació en Buenos Aires a raíz del terremoto del 44 que los dejó sin casa. Ahí comenzó otro romance de mi abuelo y mi madre en Buenos Aires, se fueron todos a vivir allá y mi abuelo por sus vínculos deportivos se relacionó con San Lorenzo y terminó siendo el gerente de San Lorenzo de Almagro durante 40 años.

-¿Vos naciste en San Juan?
-Sí. En 1948 mis padres se casan y mi papá decide traerla a mi madre a San Juan. Yo nací cuatro años después.

-¿Tu papá ya estaba vinculado con el concesionario Ford?
-No, la Ford fue en el año 62. Él tenía una casa de repuestos y mi abuelo era jefe de taller de la Ford, después se puso su propio taller. Mi papá aprendió de la mecánica, lo que era el fierro; aprendimos a oler la grasa y esto continuó por generaciones. Esa pasión lo llevó a que después de tener una casa de repuestos, con algo de plata que le dio mi abuelo, puso la casa de motos. Así nació Frenos Card, una casa de frenos de autos y eso después lo llevó a ser un concesionario Dodge. Era una fiesta cuando mi viejo vendía un Dodge. Hasta que llegó un momento, como todo llega en la vida, el concesionario Ford dejó la Ford y mi padre la tomó. Ahí comenzó la historia de Ford en San Juan.

-¿Y cómo fue tu niñez?
-Normal, como cualquiera, vivía a tres cuadras de la Escuela Normal San Martin en la calle General Paz, en una casa alquilada. Me iba caminando con gente amiga a la vieja Normal San Martin, que hoy es un museo. Hice la primaria y a partir de ahí la segunda parte no la pude elegir porque mi viejo me llevaba a los desfiles y me decía: “ese es el Liceo, ¿te gusta cómo desfilan?”, y yo qué iba a saber con 12 años.

-Entraste al Liceo...
-Rendí y entré al Liceo, un lugar que me formó. Mi niñez fue alegre pero era una niñez sin responsabilidades. En la escuela primaria era un alumno más, creería que era regular. En la secundaria me enseñaron a estudiar, a ordenarme, era un régimen duro.

-¿Hiciste amigos en el Liceo?
-La verdad tuve compañeros que hoy son amigos. Es difícil hacer amistad en un lugar donde hay competencia. Cuando te vas a bañar y te falta el jabón, alguien te lo sacó de la jabonera y vos tenías que ir tres o cuatro armarios más allá y me lavaba con el jabón que pescaba.

-¿El Liceo te marcaba con un concepto de respeto a la autoridad y al ejercicio del mando?
-Yo diría que todo el que sale de un Liceo tiene que ser líder, pero sí, sabés lo que es un líder, sí, sabés lo que es obedecer y mandar. El tema es que salís de un régimen tan apretado que cuando te dan la libertad tenés que saber administrarla.

- En aquel tiempo, los que íbamos a la Escuela Industrial o a la de Comercio, mirábamos a los del Liceo como los "caqueritos", las chicas los miraban, les gustaba el uniforme y los padres los despedían frente a la catedral.
- Éramos “los empanadas”, porque salíamos sólo sábados y domingos. Era otro mundo. La verdad es que fue una linda época, aún tengo el grupo de la promoción de los 18 que todos los días nos escribimos. Debo recibir 60 o 70 mensajes de whatsapp de todo tipo, desde cosas interesantes a triviales.

- Después de esto tuviste que elegir una carrera
-Si, a mí me gustaba el comercio porque vi a mi viejo en su faz comercial. Elegí administración de empresas y terminamos yéndonos con un amigo a estudiar a Buenos Aires. Teníamos un año ganado del servicio en aquel entonces, hicimos un año y medio de pre-universitario, fue uno de los años más felices. En Buenos Aires empecé y terminé mi carrera universitaria.

-¿Y conociste la vida?
-Conocí de todo, la picardía, amigos nuevos, conocí a los porteños, porque uno dice “somos todos argentinos”, pero parece que muchas veces ellos no se dan cuenta. Yo estudié en la Universidad Católica en una época complicada, del año 70 al 76, terminé de cursar a fines del 75 pero tuve que volver a Buenos Aires para terminar de rendir las materias que me quedaban y además mi padre murió.


Termina la juventud
-¿La muerte de tu padre significa el fin de la relación con la Ford o seguís manteniendo vos ese vínculo?
- Comienza una nueva relación.Lo que terminó es mi juventud. Tenía 23 años y mi padre, 49 y se murió de golpe. A mi padre lo veía como un hombre grande porque andaba siempre con zapatos acordonados, corbata y era medio calvo. Me llamaron y me vine de Buenos Aires a San Juan creyendo que estaba enfermo y en realidad, no estaba más. Era muy chico para una responsabilidad así y mis hermanos también. Se acabó la etapa de la juventud, adopté posturas que no tendría que haberlas hecho. Mi mamá me tomaba como el reemplazo de lo que se le había ido y no era fácil.

-¿Qué hiciste?
-En la vida hay que ser inteligente y agradecido, muchas veces no lo somos. Yo reuní a la gente que tenía mi papá en la concesionaria de San Juan y la de Santa Fe y les dije que no tenían más alternativas que cargarse la concesionaria en las espaldas. Me tuve que arremangar y pasé tres meses por las diferentes aéreas, repuestos, servicios y administración. Cuando terminé esa recorrida, estaba al mismo tiempo recibiéndome de mi carrera. Tener un buen equipo es lo más importante en la vida, no ser inteligente uno sino saber con quién se rodea.

-En la introducción al mundo político creo que hubo un paso previo importante cuando aceptás la presidencia de San Martin, ¿lo entendiste como una pasión futbolera o como una forma de entrar en el mundo político?
- No, ni idea con la política, era casi como una obligación. Mi abuelo materno fue presidente de ese club y mi papá fue presidente de San Martín. Yo mamé San Martín desde que nací, acompañé tantas veces a mi viejo a buscar algún jugador a la villa y decirle al hombre “déjelo que tiene que jugar esta tarde…” Recuerdo que una vez fuimos a una comisaría a buscar a una persona que se había robado una rueda de una estanciera, mi viejo le dijo al comisario “déjelo jugar, cuando termine se lo traigo de vuelta”. Vinieron varios a decirme lo de San Martín y yo estaba ocupado. Increíblemente le dije si a una persona que no había visto en mi vida y era Pepe Villa. UPCN de alguna manera respaldó a San Martín. Yo acepté ir a San Martín pero la política no existía hasta ese momento.

- Para entender tu introducción en la política tenemos que ver que fue la época cuando llega Menem, Palito Ortega y Reutemann, aparecen figuras extra partidarias, siempre conocidas por la gente.
- Fue la época que irrumpimos juntos, con la diferencia que en San Juan las elecciones eran en agosto y en el resto del país en octubre. De esos paracaidistas en la política, yo fui el primero, acompañé a un sanjuanino que logró ser intendente en Corrientes y después fuimos a La Rioja para apoyar al candidato oficialista. Nos paseaban como si fuéramos el nuevo aire, la nueva generación que llegaba. Además todavía estaba muy arraigado el concepto del caudillo, estaba el caudillo sanjuanino que fue Leopoldo Bravo, el correntino Romero Feris. En San Juan se dio vuelta esta historia de los caudillos.

- Recuerdo que había llegado Alfonsín al Gobierno y fue una sorpresa porque le ganó al peronismo. A partir de ahí nace una leyenda: que el peronismo sólo no ganaba, que le faltaba un plus, buscar en segmentos de la sociedad que no eran partidarios. Y ahí es donde aparecen tu figura, la de Palito, Reutemann, entre otros.
- Es así, la verdad es que al justicialismo en San Juan siempre le faltaban diez para el mango. Yo daba con el perfil para ser independiente porque venía de un sector que justamente podía brindar confianza. Pero también pensaba que era más fácil, me decían acá no hay internas, vas a ser el candidato. Tuve que aprender lo que era la interna, fue un aprendizaje duro y costoso.

- Hay cosas de la política que siempre me sorprenden. En tu caso, primero la rapidez del crecimiento, llegar a la Gobernación, al año te destituyeron y estaban gobernando los que se habían ido.
- Llegué ganando muy apretado, había solo 5 puntos de distancia entre tres partidos. Era mucha la debilidad política, había ganado en los números pero no tenía afianzado el poder. Además, sin la experiencia de lo que era el poder o cómo ejercerlo y decirle a uno encárgate vos de la parte política, que yo tengo que gestionar… Esta infantilidad de aquel entonces con 39 años costó caro.

- Cuando menos se esperaba la gente te da un nuevo voto de confianza, pero también viviste la otra parte, con todo el poder perdés la elección y a partir de ahí termina una carrera política.
-Cuando termina el 99 se viene la ola de la Alianza y tapaba todo. Increíblemente fue la mayor cantidad de votos que saqué en mi vida y perdí. No podía dejar que quedará el apellido manchado, tenía hijos que estaban creciendo, me perdí gran parte del crecimiento de ellos. Por eso, cuando terminé la gobernación empecé de cero a los 50 años y pusimos un negocio comercial porque era la forma de juntarnos todos y enseñarles a mis hijos parte de lo que había aprendido.

-Es como que jugaste a la política pero no al poder ¿por qué no hiciste valer el poder?
-No me gustaba lo que venía. El poder no lo regalé, cuando volvió el Justicialismo a gobernar lo hizo con la mayoría de los funcionarios que yo tenía, es decir, el equipo no estuvo mal armado. Se gobernó con un país distinto, con mucha plata. Al principio no fue una decisión propia, alguien me dijo “ahora te toca ir al desierto y en ojotas porque vos no apostaste por los Kirchner, vos apostaste por otro”.

-¿Y nunca te viste con Kirchner?
-Kirchner era mi colega y cuando me lo encontré siendo diputado me dijo “vení a verme” y nunca fui. Por lo que más quiero, mis hijos, no fui nunca por que no estaba de acuerdo con Kirchner. A mí me gustaba el Kirchner osado del principio que rozaba casi en lo irresponsable.

- La política son pasiones y tu vida es un ejemplo. Hubo un momento en el que la gente te ubica en el llano, llegás con una pequeña minoría. Después volvés poco menos que transformado en un ídolo de rock. Llegabas a los actos, la gente empezaba a bailar, a cantar, eras El matador... Después perdés las elecciones y ya se te hace difícil ir a una confitería. ¿Te resulta complejo navegar por todas esas corrientes?
- En la vida normal a veces se pierde, se transforma. Es difícil tener a una persona que no sólo era mi chofer sino una persona de confianza y cada vez que salía de mi casa me preguntaba a donde vamos. Y un día le dije "vos sos mi amigo no mi chofer pero me da vergüenza decirte no sé a dónde ir". Es difícil cambiar de vida o intentar hacer otra vida después que hiciste una. Yo pude hacerlo.

-¿Pero sin volver a la política?
-Esto no significa que no iba a volver nunca más a la política. Se dieron las circunstancias porque incursioné en un proyecto comercial y arranqué de movida con mis hijos. Yo me fui del cargo pero no dejé el poder, el poder en el sentido de que vos levantas el teléfono y sabés que del otro lado te escuchan o si vos necesitas algo te lo resuelven, eso siempre lo tuve afortunadamente.


Escobar hoy
Caricatura de Jorge Escobar, realizada por Lucho Velazquez
-¿En que quedó hoy la imagen de ese Escobar de “bigotes y anteojos” que aparecía en la política? ¿Es una persona totalmente distinta?
-Tengo fuerza, no las mismas de antes. Si me decís vamos a encarar algo nuevo, lo encaro. Si me proponés algún proyecto en la política, te diría sí pero en otras circunstancias; no vamos a ir a pelear la gobernación para patear toda una provincia. Además hay que ubicarse, es como si me quieres ver con pantalón deshilachado corte medio complicado de cabello… En mí no va a quedar bien. Creo que hoy la generación que tiene que hacer ciertas cosas es distinta a la generación de la cual vengo. Pero tengo el mismo fuego, las mismas ganas y tengo más experiencia.

-Hoy es otro mundo... Uno entra en las redes sociales y observa una violencia que no había antes. Todo el mundo está sujeto al agravio, a que te digan corrupto o te inventen cosas.
-Es cierto, es un fenómeno que a mí me dejó helado.

-¿Te tocó vivirlo?
-Yo lo vi cuando tuve un accidente viniendo de Chile. En las redes sociales los comentarios eran espantosos. Tal vez amparado en que escribir desde el anonimato hace que se pueda decir cualquier cosa. Lo veo con figuras del deporte que eran ídolos, figuras del espectáculo, acá nadie se salva. El tema de los comentarios en las redes lo tiene que analizar otro, yo no. Si me pongo a leer todo y vivo permanentemente de la encuesta creo que cerraría la persiana y no abriría un kiosco en mi vida.

-¿Te importa que te quieran, te molesta que te tengan bronca...?
-Me importa que aquellas personas que me tienen que querer, me quieran. Hago todo lo posible para que me quieran, porque yo los quiero. Sí me interesaría que me respeten. Me gusta todavía el apretón de manos y odio algo que es muy nuestro “el martes le traigo los papeles", llega el día jueves y los papeles no llegaron”. Tal vez mientras más grande, me pongo más jodido. La impuntualidad también me molesta demasiado.

-Este ciclo se llama Qué hiciste con tu vida. Te pregunto: ¿Estás conforme? ¿La repetirías o cambiarías muchas cosas?
-Yo siempre decía que fui lo que quise pero no siempre hice lo que quise. Tengo alma de payaso, me gusta el espectáculo, diría que soy un artista frustrado de esos que le gusta hacer reír a la gente o divertiste. Creo que todo esto lo compensé en parte con poner el cine, el lugar del entretenimiento, yo programo todas las semanas las películas pero porque me gusta. La verdad es que decir que uno no se arrepiente de nada sería estúpido. Cuando cumplí 50 años mis hijos me regalaron una serie de cds y ellos siempre me ponían el clásico "A mi manera". Sí creo que he vivido a lo Frank Sinatra, a mi manera y el que hace se equivoca y seguro corregiría muchas cosas de las que hice.

-¿Cuál es tu película favorita?
-Yo veo todo menos terror. Me marcaron actores, me encanta Harrison Ford, Al Pacino, las actrices de las épocas viejas porque mi viejo me llevaba a ver las películas que él veía; vi a Rita Hayworth, a Kirk Douglas, padre de Michael Douglas, a Woody Allen. Hice compendios de esas películas.

-¿Con qué canción nos despedimos?
-Imagine, de John Lennon. Es hora que dejemos la frontera de lado, los rencores, la violencia, además de ser fans de The Beatles, es una canción que deberíamos escuchar más de una vez.


Como lo vi

Entrevista a Jorge Alberto Escobar realizada por Juan Carlos Bataller en noviembre de 2017 en el ciclo Qué hiciste con tu vida.
Escobar es un hombre inteligente, propietario de una cultura adquirida más por sus haceres que por los libros.
Es un hábil comerciante.
Fue capaz de hacerse y rehacerse como empresario.
Tiene una fuerte vocación artística y le encantaría protagonizar al muchacho de la película.
Aprendió los códigos del fútbol como presidente de un club, no como deportista.
Sin ser político profesional pudo liderar un gran movimiento.
Sin experiencia en gestión de gobierno, pudo gobernar durante dos periodos una provincia.
Fue, sin duda, el más claro exponente de una época.
El problema de Jorge Escobar es cuando esos roles se mezclan.
Difícilmente se obtenga un resultado sustentable en el tiempo.
Cuando uno lo entrevista no alcanza a identificar con claridad cuál rol está jugando en ese momento.
Y ante eso debe estar atento, con una ristra de ajos cercana, para evitar el encantamiento.
JCB




El Perfil psicografológico
Por Elizabeth Martínez – Grafoanalista

Imagen del manuscrito del ex gobernador y empresario Jorge Escobar, sobre el que la grafoanalista Elizabeth Martínez, analiza el perfil psicografológico del entrevistado
»» Se observan indicadores de carácter expansivo, es decir que tiende a ocupar aquellos espacios en los que vislumbra una oportunidad de crecimiento. Aprovecharía aquellas posibilidades que se le presentan y además tiende a generar nuevas posibilidades por sí mismo.

»» Se trata de una persona que muestra rasgos gráficos de transparencia, es decir que se muestra de forma espontánea, fluida, natural. Reconoce sus posibilidades y debilidades, sin disimularlas o esconderlas.

»» Se detectan algunas situaciones de su vida pasada que aun estarían pendientes de resolución. Esto generaría un anclaje de energía vital, de la cual no tiene conciencia aun.

»» A medida que avanza la escritura del texto, la altura de los óvalos (letras “a”, “o”, “g”, “d”, “q”) disminuye. Esto nos rebela que a nivel consciente consideraría tener una elevada autoestima, sin embargo en su verdadera esencia esta autovaloración podría estar levemente disminuida.

»» La letra “p” refleja la relación con la figura paterna. En ella se detecta un vínculo que se caracterizó por un padre que habría inculcado un modelo ideológico estricto, el cual habría sido respetado y seguido por su hijo quien manifestaría una idealización del mismo.

»» Se observan indicadores de agilidad mental y capacidad de previsión muy adaptada y desarrollada.

»» El nivel de presión de la lapicera sobre la hoja es fuerte, demarcando un buen caudal de energía vital al servicio de la consecución de sus logros.

Nota publicada en La Pericana el 15 de junio de 2018, edición 112


Jorge Escobar realizó sus estudios secundarios en el Liceo General Espejo en Mendoza, en esta foto de 1968 aparece con su uniforme.
Un futuro gobernador. Jorge Escobar nació el 1 de septiembre de 1952. Al año comenzó a dar sus primeros pasos en el andador. Esta foto muestra ese momento.
En 1995, Jorge Escobar es reelegido, llevando como compañero de fórmula a Rogelio Cerdera
Jorge Escobar acompañando al entonces presidente Carlos Saúl Menem, en 1991
Jorge Alberto Escobar, electo gobernador en 1991
Jorge Alberto Escobar acompañado por su esposa, Cristina Victorio
Jorge Escobar, entonces con bigote y anteojos, asumió en 1991 la gobernación de la provincia de San Juan. Quien le entrega el bastón de mando es el senador Eduardo Menem, considerado por Escobar su “padrino político”. Entre ambos se observa al vicegobernador, Juan Carlos Rojas, quien asumiría la gobernación al ser destituido un año más tarde el gobernador electo. Más atrás se ve al entonces diputado nacional José Luis Gioja.



El 25 de enero de 1646 Jacinto de Lariz es designado gobernador del Río de la Plata en reemplazo del general Jerónimo Luis de Cabrera y Garay.
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