Miércoles, 19 de Junio de 2019      

Colegio Don Bosco

El nacimiento del Colegio Don Bosco en San Juan está relacionado con la llegada a la provincia de sacerdotes salesianos. Monseñor José Américo Orzali, quien ejercía como obispo de San Juan desde 1912, fue quien logró, después de 18 años de gestiones, que la fundación salesiana se estableciese en San Juan.

Llegan los salesianos: Esta foto tiene un gran valor histórico pues muestra la llegada de los salesianos a San Juan el 2 de febrero de 1930. Llegaron al mediodía en el ferrocarril General Belgrano el padre Pablo Vicari, superior salesiano; el padre José Fanzolato, fundador y director de la nueva casa; el padre Emilio Lenzi y el hermano coadjutor, Luis Campos, alojándose en la Casa de Betania durante una semana. Fueron recibidos entre otros por el asesor eclesiástico canónigo Pedro Argüello, Tomás Lazo, canónigos hermanos Iztueta, el presbítero Tomás Cruz, párroco de Desamparados y los canónigos hermanos Rubén y Francisco Agüero. (Foto del libro "El padre Garbini en San Juan" de Tomas R. Gelat S.D.B.)
Los salesianos en San Juan

El domingo 2 de febrero de 1930, al mediodía, llegaron por el ferrocarril General Belgrano los sacerdotes Pablo Vicari, superior salesiano; José Fanzolato, fundador y director de la nueva casa; el padre Emilio Lenzi y el hermano coadjutor Luis Campos. En la estación los esperaban los miembros de una Comisión de Caballeros sanjuaninos que, a instancias del obispo Orzali, se habían encargado de los preparativos para la fundación de la obra salesiana en la provincia. Entre los sanjuaninos que integraban esta comisión se encontraban Héctor Conte Grand, Alberto Graffigna, Alfredo Martín Palma, Francisco Lazo, José Villani, Próspero Puchulú y Luis Segundo Lima. Los recién llegados se alojaron en la Casa de Betania.


El primer terreno: Transcurría el año 1930 cuando el grupo de sacerdotes salecianos que había llegado ese año a San Juan se hizo cargo de un terreno de una hectárea donado por Héctor Conte Grand, en calle Del Bono 65 (hoy Angel D. Rojas). El 19 de marzo de 1930, monseñor Américo Orzali inauguró y bendijo los primeros locales, de caña y barro, de lo que sería el colegio. Su director era el padre Fanzolato. Durante los tres primeros años los salesianos dieron allí clases. En el segundo año de actividad la institución ya contaba con 200 alumnos, de los cuales 90 estaban en condiciones de medios internos. En el mismo predio los alumnos practicaban gimnasia.

Un oratorio y una escuela

Al domingo siguiente de su arribo a la provincia, el 11 de febrero de 1930, la comunidad salesiana abrió un Oratorio Festivo en un terreno de una hectárea donado por Héctor Conte Grand en calle Del Bono 65 (hoy Ángel D. Rojas), en Desamparados. A este primer acto asistieron 78 niños y varios jóvenes sanjuaninos que, aunque no se había hecho todavía ningún anuncio, solicitaron su inscripción en el colegio a fundarse.

El 12 de marzo, en el mismo terreno de Desamparados, se inauguró la capilla y dieron comienzo las primeras clases. Pero el día de la fundación del Colegio Don Bosco en San Juan es el 19 de marzo de 1930, fecha en la que monseñor Américo Orzali inauguró y bendijo los primeros locales del colegio, cuyo director era el padre José Fanzolato. El entonces interventor de la provincia, Modestino Pizarro, prometió a los salesianos su primer subsidio, que se invirtió en ladrillos para la construcción de algunas aulas. En el mes de junio, también de 1930, la Asociación “Pro Patria” donó un terreno para un oratorio en Trinidad, además de cinco mil pesos.

Años difíciles

La primera procesión de María Auxiliadora en 1930. Los alumnos del colegio esperan la llegada de la imagen de la virgen al Colegio en Desamparados.
En 1931, al conmemorarse el primer aniversario del colegio, se inició una gran campaña, llamada “del metro cúbico”, con el objeto de obtener donaciones para seguir construyendo la escuela, cuyas instalaciones eran hasta entonces sumamente primitivas.

En el segundo año de actividad, la institución ya contaba con 200 alumnos. No había estudiantes internos y sólo 90 estaban en condición de medio internos. La distancia de la escuela respecto del centro de la ciudad y la falta de transportes en ese momento dificultaban la concurrencia de un mayor número de alumnos. De esta época se recuerda como muy meritoria la obra del señor Cayetano Spada, quien con un vehículo especial llamado “Batea”, recogía alumnos en el centro y los llevaba a clase en Desamparados. Por la tarde los llevaba de vuelta al centro. Spada hizo esta tarea durante todo 1931 y 1932.
Para 1932, ya funcionaban las asociaciones principales que acompañan a toda empresa educativa salesiana, entre ellas el cuerpo de los “Exploradores de Don Bosco”.


Salida del primer colegio: Corría 1930 y los alumnos se reunían a la salida del Colegio Don Bosco, que entonces funcionaba en Desamparados, sobre calle Del Bono al 65 (hoy Angel D. Rojas). Tres años después lo trasladarían a Trinidad. En esta foto se pueden observar entre otros al padre José Fanzolato, director del establecimiento, y a los alumnos Alberto Camus y Pedro Guerri, los únicos que han podido ser identificados.
La obra del Padre Garbini

En febrero de 1933 llegó a San Juan el padre Antonio Garbini, quien reemplazaría en la dirección del Colegio Don Bosco al padre Fanzolato. Desde un primer momento Garbini conoció los inconvenientes que afectaban al colegio por su situación en Desamparados. La distancia seguía siendo un gran impedimento para que aumentara el número de alumnos.
Fue entonces cuando la Asociación de Damas “Pro Patria” le ofreció la escrituración del terreno ubicado en Trinidad, anteriormente donado a la comunidad salesiana para la construcción de un oratorio. Sin dudarlo, el sacerdote decidió el traslado del colegio a Trinidad.



El destino definitivo

La batea: A este vehículo que se observa en la foto lo denominaban “La batea”. Junto a los alumnos se encuentra el profesor Cayetano Spada (de traje) y el padre Emilio Lenzi. Durante los años 1931 y 1932 la batea recogía alumnos del Colegio Don Bosco desde el centro y los llevaba a clase en el predio que poseía el colegio en Desamparados. En horas de la tarde los regresaba casa por casa.
El padre Emilio Lenzi fue la mano derecha del padre Garbini y comenzó una afiebrada actividad. Con adobes, barro y caña se construyeron las aulas indispensables, se cerró con tapiales el terreno y se hicieron cuartos para el personal. El colegio estuvo listo para que en 1933 comenzaran las actividades en Trinidad, esta vez con una gran cantidad de alumnos externos, medio internos y un pequeño grupo de internos. Al terreno donado por “Pro Patria” se añadió el de la esquina de San Martín (hoy avenida Rawson) y 9 de Julio. El colegio compró ésta y otras fracciones hasta completar el solar adecuado para el colegio.

Los alumnos no tenían capilla ni había dormitorio para los internos; los patios eran de tierra; la dirección era un pequeño salón con piso de ladrillos con algunas minúsculas adyacencias para la administración y entrada al colegio. Mientras la comunidad de las Hermanas del Buen Pastor abría su iglesia, la bodega “Barbato” ofreció un galpón para que durmieran los alumnos internos, que el padre Garbini había aceptado ante la insistencia de padres de alumnos que vivían en departamentos alejados. Fue tanta la concurrencia y el entusiasmo por la inscripción de alumnos en esos primeros años, que el padre Garbini tuvo que pedir, en algunas ocasiones, colaboración policial para mantener el orden en la fila de entrada de los padres que temían no hallar matrícula para sus hijos.

El terreno donado: Desde que asumira en 1933 la dirección del colegio, el padre Garbini luchó con las dificultades que implicaba la distancia del establecimiento, ubicado en Desamparados, con la zona urbana. Después de un breve tiempo, el problema se solucionó cuando las Damas Patricias "Pro Patria" donan y escrituran una franja de terreno en Trinidad, donde ahora se yergue parte del actual Colegio Don Bosco. El padre Garbini, sin pérdida de tiempo se trasladó al lugar, secundado por su colaborador, el padre Emilio Lenzi. Los enseres y muebles que poseían se trasladaron en carros pertenecientes a la bodega "El Globo". En esta imagen se ve el terreno de Trinidad en sus comienzos.
María Auxiliadora

En 1935, a los numerosos alumnos primarios, se agregaron los de los cursos secundarios que se iniciaron ese año, a pesar de que la infraestructura del colegio seguía siendo pobre y estrecha. En 1936 la superioridad de la orden concedió tres años más en San Juan al padre Garbini y en diciembre de ese año se inauguraba en San Juan la capilla de María Auxiliadora. Fue en esta época cuando comenzaron las construcciones definitivas del colegio. En 1938, último año del padre Garbini en San Juan, el colegio ya contaba con amplias aulas, salón de estudios, comedores y dormitorios. Al cuerpo de Exploradores se habían sumado otras instituciones para favorecer la formación cultural de los alumnos, como el Coro “Aquiles Pedrolini”.


Construcción de la Iglesia María Auxiliadora: Esta foto muestra la fachada de la Iglesia María Auxiliadora, en pleno proceso de construcción. El templo se comenzó a construir en 1936, en un predio contiguo al terreno donado para levantar el establecimiento que albergaría al Colegio Don Bosco. En sólo siete meses, y con ayuda de las familias de alumnos y devotos, se terminó de erigir la iglesia. (Foto del archivo del Colegio Don Bosco).

El Colegio en el terremoto

Cuando en enero de 1944 un fuerte terremoto asoló la ciudad de San Juan, el Colegio Don Bosco también sufrió consecuencias, aunque no de gravedad. Las primitivas construcciones de adobe quedaron en el suelo, mientras las nuevas levantadas por la empresa Walter Melcher sobre finales de la década del 30 no sufrieron mayores daños, a excepción de algunas fisuras.
En la iglesia se produjo un boquete en el techo, pero María Auxiliadora fue el único templo en el que se celebraron misas el domingo 16 de enero, al día siguiente del sismo, aunque por el temor de muchos fieles la ceremonia se hacía al aire libre, en el atrio.
El Colegio Don Bosco se transformó en “Hospital de Infecciosos” y allí atendieron médicos que llegaron de otras provincias. Desde la institución también se colaboró en el reparto de víveres.
Ese fatídico 1944, aunque con alguna demora motivada por la necesidad de realizar algunas obras, el Colegio Don Bosco inició las clases. Ese año los alumnos inscriptos pasaron de mil.

En 1951 volvería el padre Garbini a dirigir el Colegio Don Bosco de San Juan y viviría aquí hasta su muerte. De este periodo bajo su dirección corresponde la inauguración del frente de la esquina que desde entonces constituye la entrada principal del colegio.

La Capilla de María Auxiliadora: Los sacerdotes salecianos desarrollaban una importante actividad desde su llegada a San Juan, en 1930. Ese mismo año abrieron el Colegio Don Bosco, en un terreno donado en Desamparados. A fines de 1935, junto a otros peregrinos, el director del colegio, padre Garbini, visitó el Santuario de María Auxiliadora de Rodeo del Medio, en Mendoza, con el fin de pedir la gracia de poder construir una capilla donde los alumnos de Don Bosco en San Juan y sus familias pudieran cumplir sus prácticas religiosas. Sólo siete meses después, ya en 1936, estaba levantada la nueva iglesia, construida por la empresa Walter Melcher en Trinidad. La ceremonia de bendición fue el 19 de diciembre y fue presidida por el arzobispo de San Juan de Cuyo, monseñor Américo Orzali; como padrino actuó el gobernador de la provincia, don Juan Maurín. La fotografía muestra la capilla aún sin terminar.
El primer pabellón de Don Bosco: Vista del primer pabellón del Colegio Don Bosco en 1936, en los terrenos de Trinidad que ocupa desde entonces. Toda la obra fue realizada por la empresa Walter Melcher. Al término de ese año, ya se había concluido y estaban en pleno funcionamiento el 1º y 2º Año Nacional y los numerosos grados primarios con sus horarios discontínuos y saturados de alumnos
Capilla de María Auxiliadora: El sábado 19 de diciembre de 1936 se realizó la ceremonia de inauguración y bendición de la capilla de María Auxiliadora. La procesión con la imagen de la Virgen partió desde la capilla de El Buen Pastor, que estaba ubicada en calle 9 de julio, en las inmediaciones de calle Caseros, para llegar a la nueva, en cuyo altar mayor fue colocada María Auxiliadora. Las obras habían comenzado ese mismo año, a cargo de la empresa Walter Melcher.
La inauguración de la capilla: El sábado 19 de diciembre de 1936 se realizó la ceremonia de inauguración y bendición de la capilla de María Auxiliadora, construida ese mismo año en terrenos donados en Trinidad a la comunidad saleciana. En la ceremonia de inauguración habló el padre Garbini, quien fue escuchado con emoción por los alumnos y feligreses. Al día siguiente, el domingo 20 de diciembre, monseñor Américo Orzali ofició la primera misa, en la flamante capilla. A las 10 se realizó la segunda, cuyo sermón estuvo a cargo del presbítero Myles Somonte King y a las 17 se realizó un homenaje de los niños con procesión y bendición. El día 4 de abril de 1937 monseñor Orzali bendijo los tres altares, el comulgatorio, un artístico púlpito, un gran crucifijo y otros objetos sagrados de culto.
Alumnos y profesores de Don Bosco en 1940: En esta foto se observa un grupo de alumnos de distintas edades del Colegio Don Bosco, acompañados por profesores, colaboradoras y sacerdotes como el padre Arturo Vargas, último a la izquierda. El colegio cumplía jornada completa, cuyo turno se extendía de 8 a 17. Además, tenía entre 400 y 500 alumnos internos, que sólo se retiraban a sus hogares los sábados.
Día del estudiante en Don Bosco: Esta foto es de 1943 y muestra una de las tantas actividades recreativas que desarrollaban los alumnos del Colegio Don Bosco. En este caso se trata de una excursión con motivo del Día del Estudiante. Atrás se ven alumnos a caballo y adelante en bicicleta. Generalmente visitaban La Bebida o San Martín.

Fotos proporcionadas por Alberto Errol Lloveras, Carlos Benedicto y Eduardo Santiago Graffigna


Fuentes:
Gelat, Tomás R. S.D.B.: “El Padre Garbini en San Juan”, Talleres Gráficos de la Editorial LES, Córdoba, 1972
Testimonios de Eduardo S. Graffigna


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