Lunes, 26 de Junio de 2017      

Entrevista exclusiva con el Embajador Leopoldo Bravo: “En el 2011 quisiera ver a Gioja presidente y a mí como gobernador”

Su lucha contra el cáncer. Cómo cambió su vida la enfermedad. Sus miedos y sus esperanzas. Su relación con Gioja. El bloquismo y la posibilidad de tener otro diputado.

Por:
Juan Carlos Bataller

Leopoldo Bravo
—Polo, comencemos por las cosas importantes. ¿Cómo estás?
—Bien, dentro de esta enfermedad que es una cosa muy extraña. Hace un mes y medio estaba trabajando en Moscú y me tenía que hacer un chequeo médico que se hace cada dos años y de sorpresa me apareció… bueno, a uno le da miedo decir la palabra cáncer….

—Cada vez menos, ahora se puede tratar…
—Sí pero siempre da miedo. Tengo un tumor en un pulmón, una cosa rara, porque primero no soy fumador, después no sentía nada. Sigo sin sentir nada.

—¿Cómo estás de ánimo?
—Ahora estoy medio bajoneado por esto de la quimioterapia, que solamente el que la ha pasado sabe lo que siente el cuerpo humano. Pero el espíritu lo tengo alto, tengo una familia hermosa, el más chiquito de mis hijos tiene 10 años, y tengo que seguir peleando. Además tengo el partido bloquista, los amigos que en este viaje a San Juan han venido a contarme de su vida, de la campaña, de cómo andamos, a acompañarme. Así que estoy bien.

—¿Qué te dijeron los médicos?
—La ciencia ha avanzado mucho, me dan muchas posibilidades, los médicos son optimistas. Además creo mucho en Dios, quiero que no me suelte la mano, que me acompañe. Y… vamos a ver. Hoy nadie sabe y menos yo, cómo evoluciona esto.

—Los médicos dicen que no hay enfermedades, sino enfermos y la fuerza del enfermo vale mucho.
—Es cierto que vale mucho. Ahí es la familia la que da fuerzas porque uno sólo se cree fuerte hasta que le toca. Pero si uno está acompañado por una buena familia, tiene contención, la pelea más o menos bien. Y no hay que tenerle miedo a cuestiones como por ejemplo a los psicólogos. En estas situaciones uno necesita un acompañamiento profesional para saber que se puede salir, que se puede pelear y que uno tiene que poner mucho de si.

—¿Cada cuántos días te realizas quimioterapia?
— Cada vez que me toca la quimioterapia yo quiero volver para atrás, es una cosa muy fea. Son cada 25 días y te hacen análisis, ven si han bajado los glóbulos blancos, ven las plaquetas y bueno si estás bien te hacen la quimio. En la tercera te hacen una placa, una tomografía computada y ahí uno cruza los dedos para que por lo menos digan que el tumor se mantuvo o se achicó.

—¿Por qué elegiste Buenos Aires y no Moscú?
—Porque la Argentina tiene muchas cosas buenas. Los mismos médicos rusos me recomendaron que viniera a mi país. Porque los equipos médicos que se dedican a la oncología y a este tipo de enfermedades están a nivel de Estados Unidos y de países europeos. Y tenemos máquinas que son especiales para hacerse análisis del cuerpo, que son muy caras, y sin embargo en Argentina las tenemos. Entre que hablan tu idioma, estás con tus afectos, tu familia, tu cariño, yo no me veía internado en un hospital ruso ni por casualidad y el mismo médico ruso que me vio me recomendó que me viniera para acá.

—Este sábado fue una sorpresa verte en el café de la plaza porque yo me imagino que no debe ser fácil volver sin pelo, esto debe influir en una persona.
—Ya estaba medio pelado, me terminé de definir y el bigote con la quimio se te va cayendo, se te va cayendo todo. Así que al final terminás sacandote todo. Y mis hijas me dicen que están de moda los pelados, así que bueno aproveché y me saqué los pocos pelos que me quedaban. Dicen que después crecen. Pero si, me miraban y me da un poco de vergüenza…

—¿Pero por qué?
—Yo siempre me acuerdo de mi papá que decía: “mirá en una elección si te va bien, vos al otro día salís a festejar y estás contento, todo el mundo te saluda. Y si te va mal tenés que ir lo mismo. Porque el primer día la gente te tiene un poco de lástima, acabás de perder, entonces los que te quieren bien no te dicen nada y los que te quieren hacer una burla se la guardan porque es el primer día. En cambio si dejás pasar el tiempo es peor. Así que yo pensaba ahora que estoy pelado voy así por las dudas que quieran decir algo raro, yo voy al centro a donde siempre fui con los amigos.

—Los otros días publicamos en El Nuevo Diario una foto del año 1985. Era gobierno el bloquismo, que había arrasado en el 83. Pero esas elecciones las perdió y don Leopoldo se va. Pero se fue en un ómnibus de línea…
—Yo me acuerdo bien porque estaba re enojado. Se la había agarrado con que la elección, aunque era de diputados nacionales, era contra él. Tengo presente a Nélida Martín, que era funcionaria del bloquismo, que le pedía por favor que no se fuera. Agarró un diario que tenía sobre un escritorio y salió caminando y encaró para la calle Mitre, a la casa paterna y ahí renunció.

—Has llegado y has visto un San Juan lleno de afiches donde está Gioja con tres candidatos. Uno de ellos es Chango Sancassani, ¿sigue la sociedad con el justicialismo?
—Sigue, por suerte para San Juan, por suerte para el bloquismo y para el peronismo. Primero San Juan, porque nosotros empezamos este frente con el gobernador Gioja en la primera elección. Cuando gana, yo estaba en Rusia y con una cantidad de bloquistas amigos decidimos apoyar. En el tiempo, uno tiene que analizar las cosas: hemos tenido varios años con tranquilidad social. Hay paz en San Juan, no hubo grandes peleas entre dirigentes políticos, se han podido hacer planes a largo plazo. Y esto ha sido así porque los dos partidos más importantes de la provincia han trabajado juntos.

—¿Qué destacás de la gestión de gobierno?
— San Juan se ha convertido en una provincia en la que los empleados han cobrado sus sueldos en tiempo y en forma, se han hecho obras públicas, la agricultura y todo el sector privado han mejorado, hemos tenido algunos años positivos en cuanto a las exportaciones, ha crecido la minería.

—Hay críticas contra la minería…
— La minería tiene sus críticas, pero creo que hay que defenderla criteriosamente y diciendo porqué hay que defenderla. Las críticas que tiene la minería en cuanto al medio ambiente, en cuanto a la polución, en cuanto a todos esos problemas que trae el desarrollo a un país, creo que lo mejor es enfrentándola, explicando la cosa. Todo tiene explicación, si se hace todo dentro de un marco de honradez intelectual. Los países del mundo desarrollado han sido mineros. En otras épocas, como han empezado antes, a lo mejor no había una conciencia ambiental tan desarrollada, entonces cuando uno viaja a Europa o a Estados Unidos ve que hay sitios en los que se han aprovechado, han sacado todos los beneficios y han dejado algunos lugares donde realmente el tema ambiental es grave.

—¿Corremos el riesgo que pase esto?
—Ahora se ha aprendido mucho, nosotros tenemos que aprovecharlo, hacerle caso a los ambientalistas que piden control pero no a aquellos que buscan que no se haga minería. Debemos trabajar juntos, que haya progreso para los sanjuaninos y que el medio ambiente esté protegido.

—¿Cómo se ve la gestión de Gioja desde afuera de San Juan?
—Políticamente nosotros hoy tenemos a un hombre que está muy bien conceptuado a nivel nacional y es un logro para una provincia como San Juan, de las medianas tirando a chica. Tenemos 700 mil habitantes de los cuales votan 400 mil y si uno lo compara con cualquier distrito de la provincia de Buenos Aires, somos más chicos que un municipio mediano. Nosotros no le vamos a ganar con los votos a nadie, pero sí le vamos a ganar cuando podamos presentar una persona que ha ganado dos elecciones seguidas, que no tiene conflictos sociales, que ha trabajado en forma conjunta con los empresarios sanjuaninos, sin olvidar a los sectores medios, y a los sectores más desprotegidos por los que permanentemente cualquier gobierno de la Argentina tiene que trabajar.

—¿Incluso lo ves como presidente?
—Cuando veo eso digo que tenemos posibilidades. Y si logramos tener un presidente sanjuanino, los beneficios para la provincia serán gigantescos. Por eso yo creo que este frente con el justicialismo, a los sanjuaninos nos ha servido muchísimo. Y a nosotros los bloquistas, yo estoy convencido que vamos a meter a nuestro diputado nacional y vamos a volver a tener dos legisladores nacionales. Después de la modificación de la Constitución en la época de Menem, ¿cuántos partidos provinciales están quedando y cuántos tienen dos diputados nacionales? Entonces las estrategias también valen. Y hay que pelear por eso.

—Muchos bloquistas se oponían a un frente con el peronismo…
—Más que afiliados, dirigentes del partido, importantes, eran los que se oponían. Apoyan la mayoría de los dirigentes, lo que pasa que algunos de ellos no hablan. En general la gente de los departamentos es una gente muy particular. Lo estudian a uno, lo miran, no dicen nunca nada o lo dicen muy prudentemente y después dan su opinión con el voto. Y uno se lleva sorpresas con esa gente. Uno cree que la tiene pero uno no tiene a nadie.

—¿Qué se juega en estas elecciones?
— Primero, el gobernador Gioja ha hecho mérito suficiente en estas dos etapas, en el primer gobierno y este tiempo que lleva del segundo, para ser un candidato reconocido bien por sus comprovincianos. En segundo lugar, personalmente trato de escuchar las propuestas de la oposición, que sean superadoras o mejores de lo que hay. La verdad que me parece que todo es medio pobre, critican al que hace pero no escucho muchas propuestas.

—Ahora bien, si Gioja gana bien, es uno de los posibles presidenciables, ¿quién queda en San Juan, Leopoldo Bravo?
—(rie) Los otros días decía que en esta situación de mi enfermedad uno cuenta los días. Lo que sí sé es que si me va bien seguiré en lo que me dediqué toda la vida: la política. Y trabajaré para que Gioja sea presidente en el 2.011 y yo gobernador.

—No es un proyecto menor…
—En Argentina suena feo y hasta uno tiene miedo de decir “yo soy político”, porque hemos hecho tantos desastres que la gente por ahí tiene bronca a uno por decir nomás que es político. Pero la verdad es que en lo que me he especializado, lo que he estudiado, lo que he trabajado, lo que sé hacer, es política. Si ahora me dijeran tenés que salir a pilotear un D47, eso no puedo porque no tengo ni idea. Pero de ésto sí sé, se mucho.

—¿Qué te dejó estos años de político?
—He pasado años siendo diputadito, diputadón, un carguito más grande, un carguito más chico, he aprendido, he visto cosas lindas, he visto cosas feas, he madurado, antes me he enojado por cosas que no me voy a enojar nunca más porque me doy cuenta que no tiene ningún sentido. Me he enojado con gente con la que ahora me doy unos abrazos y uno se pregunta para qué he perdido tanto tiempo estando enojado. Todo eso sirve y vale para seguir. Por supuesto, que si ando bien de salud, porque tampoco puedo ser un irresponsable. Si ando bien voy a ayudar a Gioja para que sea presidente y yo voy a querer ser candidato. Gobernador decide el pueblo, pero candidato a gobernador sí.

—Polo, ¿cómo se ve el mundo desde Rusia con esta crisis?
—La globalización ha hecho algo muy importante: las crisis se ven muy similares de todos lados. Cuando la crisis es grande, es grande para todos los países. Y ocurren cosas que uno cree que son distintas. Pero parece que todos los países piensan los mismo. Por ejemplo, los rusos dicen: “ah no, en esta crisis no tenemos que comprar nada afuera, tenemos que ayudar a los nuestros y comprar lo nuestro y nada más”. La Argentina dice lo mismo, Estados Unidos dice lo mismo. Y cuando todos dicen lo mismo se para el engranaje mundial y la crisis se profundiza.

—¿Entonces?
—Entonces creo que lo que va a valer ahora es buscar un término medio. Pero están muy asustados. Así como nosotros somos un país agrícola ganadero muy reconocido a nivel mundial, los rusos son grandes productores de gas y petróleo y ellos estaban muy contentos con un petróleo que costaba 150, 160 dólares y en dos meses se les fue a 45 dólares. Eso es una pérdida terrible para sus ingresos.

—¿Dónde se nota más la crisis, en Argentina o en Rusia?
—La verdad es que en Moscú se nota más la crisis, ellos se lo toman en serio. Los restaurantes pararon a la mitad, las luces de la ciudad se apagaron mucho, los shoping cierran a las 8 de la noche (siempre cerraban a las 12), ahorran energía. Las informaciones que daban a través de la prensa era que la crisis iba a ser grande, se podía profundizar y que por lo tanto la gente tenía que ahorrar y estar quietita en la casa. Y esto no lo vi en Argentina.

—Como si no nos afectara…
—Tal vez nosotros somos más baquianos en crisis, o como vivimos permanentemente en crisis estamos más acostumbrados. O no llega la crisis grande o la estamos pasando con nuestra experiencia. Porque también hay que decir que lo del 2.002 fue tan fuerte para la Argentina que nos dejó inmunizados. Allá la gente está asustada. Yo te hablo de Rusia, pero cuando uno pasa a Europa Occidental, que son países que viven muy bien, peor todavía. Y si vas a España, Italia o Francia la gente tiene mucho miedo.

—Veo que todos los sectores del bloquismo te han venido a saludar.
—Son mis amigos de toda la vida. Piensan de una forma un día, otra vez la vamos llevando juntos, discutimos, pero por suerte personalmente hay un cariño que se mantiene inalterable.

—En situaciones así extremas uno comprende que hay cosas importantes y cosas no tan importantes…
—Es así. Cuando uno tiene salud cree que se puede dar el lujo de discutir, de pelear, intercambiar opiniones, un montón de cosas. Uno cree que lo de uno es lo único que vale, es lo que importa… Nada… Lo importante es la familia. Lo importante es estar bien acompañado y que los que te quieren te acompañen siempre. Lo importante también… Bueno, uno se pone un poco medio filósofo… Y se pregunta: ¿cómo nos recordarán? ¿Qué dejaremos atrás?
Juan Carlos Bataller entrevistó a Leopoldo Bravo. Fue la única entrevista que concedió en su breve paso por la provincia.

—¿Y a esa gente qué le dirías?
—¿Qué le puedo decir yo a la gente? Nada. O quizás sí. Simplemente que uno, cuando vuelve a la casa y está sano y tiene los hijos y la familia que está acompañando es una bendición de Dios. ¿Sabés? Todo lo demás va y viene. Se puede ganar un poco más o un poco menos. Se pierde un día y se gana otro. Pero lo importante, lo permanente, es la familia. Y creer en Dios. Tenés que creer en alguien. Porque uno es finito y se da cuenta lo chiquito que es en esta circunstancia. Entonces, yo pido a Dios no me suelte la mano.

—Suerte Polo.
—Muchas gracias. Yo sé, hay que ponerle con todo. Y si no… bueno, así es la vida. Pero vamos a andar muy bien.


NOTA PUBLICADA EN EL NUEVO DIARIO EL 19 DE JUNIO DE 2009

San Juan al Mundo - Servicios


Lo mejor de la TV

Lo mejor del cine

Qué comemos hoy?

Sorteos

Radios online

Diarios del mundo

Autos

Qué hacer en San Juan

Humor

Servicios y datos de interés

Trámites y contactos

Temas generales

Blogs del mundo


QUIENES SOMOS CONTACTO SUSCRIBIRSE


Diario la Ventana | Bataller Intimista | La Ventana San Juan | El Nuevo Diario