Sábado, 19 de Agosto de 2017      

Politólogo, fue vicepresidente de la Cámara de Diputados

Eduardo Bustelo: “En educación no se habla del futuro sino de salarios”

"En San Juan hay que pensar cómo se va a educar, dar trabajo y bienestar a los 12.000 chicos que nacen por año". Las preocupaciones del actual vicepresidente de la Cámara de Diputados, un reconocido intelectual de la Política Social Argentina, pasan por la falta de un sistema de información estadística que permita planificar de qué viviremos y cómo influirán las limitaciones que impone el desierto y el agua.

Eduardo Bustelo: Politólogo,fue vicepresidente de la Cámara de Diputados
Eduardo Bustelo es más reconocido como intelectual que como político. Sus conocimientos sobre temas sociales y su experiencia como consultor de Unicef, lo llevaron a ocupar el segundo lugar del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación durante el gobierno de la Alianza. Bustelo ha escrito libros sobre la niñez y sus problemática y es un pensador preocupado por el futuro de San Juan. Partidario de la planificación del desarrollo, el actual vicepresidente Segundo de la Cámara de Diputados se pregunta cómo haremos para alimentar, educar y dar trabajo a los sanjuaninos que viven o estar por nacer.

-¿Cuáles son sus principales preocupaciones sobre el futuro de San Juan?
-San Juan en los últimos años ha adquirido una estructura económica que se “desprovincializó”. No voy a calificar si es bueno o malo pero es la realidad. El sector minero está transnacionalizado y parte del sector agrovitícola también o pertenece a grupos de otras provincias. El sector financiero tampoco está en manos de sanjuaninos. Además, San Juan depende en un 80% de los recursos que le envía la Nación. Con una estructura donde ninguno de los agentes económicos privados tiene la energía suficiente como en el pasado para liderar el proceso de desarrollo y para definir las principales áreas de inversión, esto nos remite al Estado para asumir ese rol.

-En ese caso, sus roles debe ser más amplios que los actuales.

-El Estado debe tener competencias más específicas tiene que ser capaz de dialogar, de estimular, de presentar programas, de tomar la iniciativa de discutir en el orden federal los derechos de la provincia, deben convocar a sectores incluso externos. Es decir que hay que tener un estado inteligente, no quiere decir que el que está ahora sea bobo, pero sí que tiene que adquirir otras competencias.

-¿Por dónde se empieza?
-El punto es empezar a trabajar en la modernización del sector público. Hemos hecho algo increíble, un Centro Cívico ejemplar pero lo que está adentro está igual, la conciencia que hay allí es que tenemos que hacer más de lo mismo...

-¿Y en qué áreas se pueden señalar que están los principales déficits?
- Por ejemplo hay un déficit fuerte en el área de información para tener estadísticas, nos falta conocimiento de la estructura productiva, cómo se mueven las inversiones, cuáles son los sectores más dinámicos en la generación del empleo, cuáles son los desafíos que tiene que afrontar el sistema educativo para asumir nuevas competencias que la propia realidad exige, ese sector necesita ser reformado.

-Actualmente las pocas estadísticas que se hacen se procesan en Buenos Aires.
-Hay que crear un sistema estadístico provincial, crear series estadísticas, tener algún modelo matemático de proyección para ver cómo van los diferente temas. Ese sistema ayuda para que los responsables tomen decisiones eficientes y que se tome el futuro como una cuestión esencial.

-¿Cuál es el futuro que se avisora?
-San Juan tiene actualmente unos 12.000 chicos que nacen por año. Además el 60% nace en hogares pobres. Hay que generar escuelas, hospitales para esa población y hay que generar empleo. Ahora la provincia no expulsa más población hacia la capital u otras provincias, de manera que hay que absorberlos. El bienestar de los sanjuaninos va a depender de la generación de empleo, no es que lo vea difícil ni que me falte optimismo pero tenemos un fuerte desafío.

-Ese sólo tema requeriría manejar otro tipo de variables.
-La verdad es que la situación del sistema estadístico provincial es grave. Hemos pasado muchos años sin inversión en esa área. Tenemos el Instituto de Investigaciones Estadísticas y Censo y unidades sectoriales en cada ministerio pero no hay capacidad de procesamiento en la provincia y por lo tanto no hay autonomía para generar información propia, no se analiza ni se terceriza y las universidades tampoco lo hacen.

-¿Sirven los datos del censo?
- Si usted va a hacer una planificación hacia el futuro hay que hacer una matriz, para saber cómo es la estructura de la economía, cómo está articulada endógena y exógenamente. Esa matriz nos permitirá hacer proyecciones y decir cuántos empleos van a ser necesarios. Si hablamos de población tenemos el censo pero no tenemos estadísticas anuales y si se quiere proyectar la población al año 2020 y el impacto territorial no tenemos cómo hacerlo. La parte estadística de los municipios es muy débil por no decir inexistente. No se trata de echar culpas, el ministro de Producción ha tomado clara conciencia de esto y se está trabajando en el tema. Pero esto trasciende a los gobiernos y el sector privado debe también tomar conciencia de esto.

-Usted mencionó también a la universidad. ¿Cree que la universidad pública está haciendo aportes en este sentido?
-La universidad como agente institucional ha estado ausente y ve al sector público como una fuente de financiamiento para sus cursos o congresos, pero no ofrece una estructura equivalente al servicio del Estado. No vienen a decir “tenemos competencia en estas áreas, queremos ser convocados, podemos hacer aportes en esto”, no conozco que esto se haga y me parece muy angustiante porque entre el sector público y la universidad lo máximo que hacen es auspiciar congresos. El sector público aparece financiando pasajes, viáticos y ponemos un escudito en un poster, pero si la universidad es pública y estatal, tiene el mismo desafío que el Estado. Si la universidad tiene toda la materia gris, donde están las competencias analíticas, reflexivas, críticas, la capacidad para señalarle a la sociedad qué es lo que la comunidad de científicos está pensando respecto de la propia realidad, es un rol por demás evidente que está ausente.

-¿Qué ventajas comparativas tenemos como para abordar este desafío?
-Un factor es que la provincia tiene un stock importante de recursos naturales. Esto es desafiante pero positivo. Tenemos un sistema en el que entre la montaña y el desierto se llevan el 90% de la provincia y hay solamente 300.000 hectáreas cultivables, reservas acuíferas que no van a poder crecer más allá de esa superficie. Sería muy difícil pensar que dadas las condiciones ambientales los glaciares van a quedar inalterados, incluso sin que haya minería, las proyecciones de las Naciones Unidas son que para el 2020 vamos a tener una reducción del 20% de las reservas acuíferas.

-Ese es un tema que aparece como muy importante y, como usted dice, hagamos o no minería.
-Si la tasa demográfica tiende a no descender, en 10 años tendremos 120.000 pibes y en 15 o 20 años tendremos el millón de habitantes o más y los esfuerzos para sostener la calidad de vida y la igualdad de oportunidades se hace una cuestión compleja. No quiero decir con esto que hay que salir raudamente a hacer planificación familiar porque sabemos la sensibilidad que esto causa, pero ahí está latente el tema.

-¿Qué grado de conciencia tenemos en la clase dirigente en general de esta problemática?
-En el sector público una gran mayoría de quienes tiene responsabilidades que entiende este llamado. No conozco mucho del sector privado ni de los sectores de servicios. Pero cuando se les plantea el tema a los sindicatos, veo que hay una sensibilidad muy grande con el tema. No se piensan a sí mismos como parte de la respuesta.

-Usted es profesor universitario. ¿En los claustros se discuten estos temas?
-Este una planteo que hice en el congreso nacional de Administración Pública Me di cuenta que también en la Universidad este es un tema exógeno, porque no aparece entre sus preocupaciones. La verdad no doy clases en la UNSJ lo hago en la Universidad Nacional de Cuyo pero en Mendoza veo continuamente anuncios, “Esta tarde, discusión sobre la política y la crisis”, o afiches que anuncia “El costo humano de la crisis global”, cuestionamientos sobre cómo repercutirán las inversiones en ciencia y tecnología, sin tener contacto con los profesores del claustro, veo que la preocupación aparece, pero no lo veo acá. No voy a ir a dar clase, no le disputo el cargo a nadie y eso me autoriza a decir que veo lo que pasa en la Universidad con mucha angustia. Veo que hay gente valiosa pero la institucionalidad en su conjunto no tiene presencia.

-¿No cree que lo mismo pasa con la educación que depende de la provincia? El ministerio de Educación sigue funcionando como una dirección General de Escuelas.
-Exactamente. Educación es un área preocupante. Estoy releyendo mucho sobre Sarmiento porque es sorprendente ver cómo desde todos los lados hay una evaluación crecientemente positiva sobre él. Es una cosa que no se puede creer que la izquierda y la derecha hacen evaluaciones sobre su rol, sus errores, la pasión con la que defendía sus ideas y si bien hay cosas cuestionables hay una evaluación tremendamente positiva sobre lo que ha significado la presidencia de Sarmiento en la constitución de la Argentina.

-Él fue quien aplicó el pensamiento sobre el rol del sistema Educativo en el mundo globalizado.
-La paradoja es que este hombre es la contribución más grande que San Juan ha hecho a la Argentina, esto permite a lo que la provincia tiene como sistema educativo. Debiera ser un sistema potente, ejemplar, de otras provincias tendrían que venir a ver lo que se hace en San Juan. Todos deberían sentirse convocados a la tradición que representa Sarmiento. Pero en el sector educativo, la principal discusión es sindical o salarial. Sueldo, licencias, vacaciones, suplencias pero la sustancia: qué escuela queremos, qué hay que enseñar y cómo “des-asistencializamos” la escuela, porque ahora parecen centros de bienestar social donde los chicos van a comer, no se debate.

Eduardo Bustelo: Politólogo, fue vicepresidente de la Cámara de Diputados.

PERFIL
Nombre: Eduardo Bustelo Graffigna. Tiene 64 años y es Licenciado en Ciencias Políticas y Sociales.
¿Qué lee?: “Tengo un amplio espectro temático pero prefiero los textos de Filosofía Política”
¿Qué escucha?: Música clásica y algo de folclore.
¿Qué ve?: Noticieros y Canal Encuentro.
¿Cocina?: “Soy mejor cocinero que Politólogo”.
¿Cuál es su plato favorito?: “Los risottos. Me gustan las pastas y la cocina italiana en general”
¿Cómo le gustaría que lo recuerden?: “Como N.N. Soy Socrático, sólo sé que no sé nada. No tengo sentido de la heroicidad. Preferiría terminar en el anonimato”

Entrevista realizada por Pedro Morales y publicada en El Nuevo Diario del viernes 3 de julio de 2009.

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